García Belaunde: “Debería acortarse período presidencial y congresal a 4 años”

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Para el parlamentario de Acción Popular, el presidente Martín Vizcarra ha acudido a una medida desesperada con el fin de ganar popularidad y peso político

REYNA CÁRDENAS A.

Congresista, ¿qué opina usted de la iniciativa del presidente Vizcarra para llevar a referéndum una serie de reformas, a raíz de la crisis judicial?

Yo entiendo perfectamente bien que el presidente Vizcarra está en una búsqueda desesperada de popularidad para sostener su régimen, que es un régimen surgido de una crisis política y que tiene poca legitimidad y poco respaldo. Yo entiendo que él esté preocupado en tener sus propias bases de apoyo, porque además en el Congreso su partido no tiene mucha presencia, y por lo tanto necesita buscar apoyo en la ciudadanía, en unas fuerzas o sectores de la sociedad. Entonces yo entiendo que él quiera hacer eso, pero eso es riesgoso también, porque puede haber un rechazo. O si no hay un rechazo, se pueden aprobar medidas que pueden ser contraproducentes, no ahora sino en el futuro político cercano del país. Que sean reformas hechas al calor de una necesidad, hijas de una necesidad populista, y que luego perjudiquen al país, y que no contribuyan a la solución de absolutamente nada, que es –creo- lo que puede pasar.

¿Entonces usted ve en esto un interés del presidente Vizcarra en ganar peso político?

Exacto, él está pensando en él mismo, en cómo sobrevivir en medio de la tormenta, y cree que la solución es buscar el primer puerto que te abrigue y creo que eso puede ser fatal, porque ese puerto cercano de repente no es la mejor solución. Tan es así que ha buscado una solución desesperada, que en el discurso de 28 de julio anuncio una serie de medidas y de proyectos de ley que no los tenía a la mano, y tuvo que venir caminando 15 días después a presentarlos y los ha presentado de manera defectuosa, algunos están mal redactados o son contradictorios entre ellos mismos. Entonces, eso demuestra que hay mucha improvisación y mucha desesperación por cubrir un vacío y por tener apoyo a como dé lugar, y ese tipo de desesperación y de apuro no son buenas consejeras para gobernar.

Pero ahora todo ha quedado en la cancha del Congreso…

Y yo creo que el Congreso no puede oponerse a que el presidente quiera buscar raíces y quiera fortalecer su régimen, porque finalmente todos somos parte de un mismo Estado y todos queremos gobernabilidad para nuestro país. Sin embargo, puede mejorar las propuestas y puede precisar las propuestas. Yo creo que el Congreso debería, por ejemplo, plantear en el referéndum si el pueblo peruano quiere o no que se acorte el periodo presidencial a 4 años, como ha sido en el Perú de manera tradicional, y como es hoy día en Colombia. Allí el presidente es elegido por 4 años y ahora además no hay reelección, y Colombia es un país muy parecido al nuestro.

¿Y qué pasaría con las elecciones generales en el caso del Congreso?

Al hacer un acortamiento de los años que implican un periodo presidencial, esto iría acompañado evidentemente también del cambio en el periodo legislativo, que se acortaría también a 4 años. Y si en este referéndum se aprobara la iniciativa, se podría llamar a elecciones el 2020 por ejemplo. A la hora que acortas el periodo presidencial, tienes que adelantar las elecciones.

¿Qué ventajas tiene, en todo caso, una menor duración del mandato presidencial?

Mire, el Perú durante casi 100 años ha tenido el régimen de 4 años, y hay regímenes de 4 años que han sido muy exitosos. Por ejemplo, el régimen de Piérola después de la guerra del Pacífico: en 4 años levantó el país y no necesitó ni un día más. Y los regímenes de 4 años han sido estables y productivos. Claro, si una persona llega al gobierno sabiendo lo que tiene que hacer, 4 años le bastan y le sobran. Pero si esa persona llega al gobierno sin saber qué hacer, como [Pedro Pablo] Kuczynski por ejemplo, o como otros presidentes, entonces evidentemente 4 años es poco, necesitan 5, 6 o muchísimos años más hasta que aprendan a gobernar. Y en tiempos modernos como los actuales, se hacen más cosas en 4 años que las que se hacían [en ese mismo lapso] hace 100 años.

Y puntalmente sobre el tema de la reforma del sistema de justicia, ¿cómo abordar este problema tan urgente en caso de darse el referéndum?

Es una reforma que hay que hacer y que es urgente, pero que no se va a solucionar en un año, o en 6 meses. Es una reforma que va a durar tiempo, pero que hay que empezar desde abajo. La ventaja es que este tema de la reforma del Poder Judicial ha sido muy estudiado –ha habido más estudios de reformas que reformas mismas en el pasado–, de tal manera que no estamos hablando de cosas nuevas. Lo que tiene que hacer acá es ver la manera de implementar una serie de medidas con urgencia. Por ejemplo, la elección del nuevo Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que es fundamental para empezar a saber cómo nombramos jueces, y después empezar a hacer un nombramiento de jueces y quitarles poder a los presidentes de las cortes para nombrar ellos a jueces supernumerarios o jueces provisionales, etcétera. Ese tipo de facultades han denigrado y prostituido la actividad judicial en el Perú.

(RECUADRO)

¿Usted cree que esta crisis institucional que vivimos actualmente puede ser el aliciente para que surjan, en el 2021, candidaturas radicales como la de Antauro Humala?

Bueno, yo creo que no tanto. En el Perú siempre habrá un 15, 20% de insatisfacción y de negativismo hacia el proceso democrático en el Perú. Mientras haya pobreza extrema en el Perú, siempre habrá caldo de cultivo para movimientos extremistas, pero por suerte en los últimos años la pobreza se ha disminuido y ha crecido la clase media. No en las proporciones que quisiéramos, pero ha crecido bastante más de lo que había antes, y la clase media es la que da la estabilidad al país.