Afirma jurista Iván Torres la Torre
Tras el reciente proceso electoral, dialogamos con el reconocido jurista Iván Torres La Torre, alejado de toda militancia o actividad política partidaria, quien analiza con rigor jurídico e independencia los retos que marcarán el rumbo del nuevo gobierno.
– Luego de conocerse el triunfo de Keiko Fujimori en las elecciones generales, ¿qué lectura hace de este resultado?
Lo primero que debemos entender es que las elecciones ya terminaron y ahora comienza una etapa distinta. Las urnas han decidido quién conducirá el país durante los próximos años, pero el verdadero reto no fue ganar las elecciones, sino gobernar un Perú que llega profundamente polarizado y con una ciudadanía que exige resultados. Hoy el país necesita dejar atrás la confrontación electoral para concentrarse en la gobernabilidad.
– De acuerdo a su respuesta anterior, ¿Cuáles cree que son las principales expectativas que tiene la población frente al nuevo gobierno?
Las expectativas son muy altas. Después de varios años de crisis política, cambios constantes de presidentes, inseguridad ciudadana y desaceleración económica, la población espera estabilidad, liderazgo y soluciones concretas. Los ciudadanos quieren ver un Estado que funcione, servicios públicos de calidad y autoridades capaces de resolver los problemas cotidianos. Ya no bastan los discursos de campaña; es momento de demostrar capacidad de gestión.
– Usted menciona la necesidad de una visión de Estado. ¿Qué significa exactamente eso?
Significa gobernar pensando en el país y no únicamente en el período de gobierno o en los intereses políticos del momento. Una verdadera visión de Estado implica establecer objetivos nacionales de largo plazo, fortalecer las instituciones, garantizar la continuidad de las políticas públicas y construir consensos. El Perú necesita planificación estratégica y decisiones que beneficien a las futuras generaciones, no solamente respuestas a la coyuntura.
– ¿Cuál debería ser la primera señal que envíe el nuevo gobierno?
Sin duda, la conformación del gabinete ministerial. Los primeros nombramientos serán fundamentales porque reflejarán el rumbo que tendrá la nueva administración. El país necesita ministros con experiencia, solvencia moral y capacidad técnica. La improvisación y las cuotas políticas han debilitado la gestión pública durante muchos años; ahora se requiere profesionalismo y compromiso con el interés nacional.
– Uno de los principales problemas del país sigue siendo la inseguridad ciudadana. ¿Qué espera en ese aspecto?
La seguridad debe convertirse en una prioridad nacional. El avance del crimen organizado, la extorsión, el sicariato y otras modalidades delictivas exige una respuesta firme del Estado. Es necesario fortalecer a la Policía Nacional, mejorar los sistemas de inteligencia, coordinar eficazmente con el Ministerio Público y el Poder Judicial, además de modernizar las capacidades operativas. La lucha contra la delincuencia no debe ser una bandera política, sino una política de Estado.
– En materia económica, ¿cuáles considera que son los principales desafíos?
Recuperar la confianza. El Perú mantiene fortalezas importantes, pero la incertidumbre política ha afectado la inversión. Se necesita brindar seguridad jurídica, estabilidad y reglas claras para atraer inversiones nacionales y extranjeras. Sin crecimiento económico será muy difícil generar empleo formal y contar con los recursos necesarios para mejorar la salud, la educación y la infraestructura que el país demanda.
– ¿Qué papel deberá desempeñar el nuevo Congreso de la República?
El Parlamento tiene una enorme responsabilidad. Durante los últimos años hemos visto una confrontación permanente entre el Ejecutivo y el Legislativo que terminó debilitando las instituciones. Hoy el Congreso debe ejercer un control político responsable, fiscalizar cuando corresponda, pero también aprobar las reformas que el país necesita. No puede convertirse ni en un obstáculo permanente ni en un simple respaldo automático del Ejecutivo.
– Entonces, ¿la gobernabilidad dependerá también del Congreso?
Absolutamente. La estabilidad política dependerá de la capacidad que tengan ambos poderes del Estado para trabajar dentro del marco constitucional, respetando la separación de poderes y priorizando el interés nacional. El diálogo y los consensos serán fundamentales para evitar repetir los errores de los últimos años.
– Considerando la polarización que dejó el proceso electoral, ¿qué debería hacer la presidenta electa para unir al país?
Gobernar para todos los peruanos. Eso significa escuchar también a quienes no votaron por ella, respetar las diferencias políticas y construir espacios de diálogo. La reconciliación nacional no implica que todos piensen igual, sino que todos puedan sentirse representados por un Estado que actúa con imparcialidad y busca el bienestar común.
– De acuerdo a su respuesta, ¿qué papel le corresponde a la ciudadanía durante este nuevo gobierno?
La democracia no termina con el acto de votar. Los ciudadanos debemos mantener una vigilancia responsable sobre nuestras autoridades, exigir transparencia, rechazar la corrupción y participar activamente en la vida democrática. Una sociedad comprometida fortalece las instituciones y contribuye a que las políticas públicas respondan verdaderamente a las necesidades del país.
– Para concluir, ¿cuál sería su mensaje sobre esta nueva etapa que inicia el Perú?
La victoria electoral otorga la legitimidad para gobernar, pero la legitimidad histórica solo se alcanza con resultados. El verdadero desafío de Keiko Fujimori comienza ahora. Si logra fortalecer las instituciones, recuperar la seguridad, impulsar el crecimiento económico y promover la unidad nacional, habrá dado un paso importante para superar una de las etapas más inestables de nuestra historia reciente. El Perú necesita menos confrontación y más Estado; menos discursos y más gestión; menos intereses particulares y más compromiso con el futuro de la Nación.



