7 de julio de 2026

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Jorge Angulo Tejada: “No es cierto que extorsiones hayan disminuido, lo que ha disminuido son las denuncias”

El extorsionado prefiere pagar y eso baja, a la par, la cantidad de homicidios, que a su vez baja las estadísticas, afirma Excomandante General de la PNP Jorge Angulo Tejada

 

VALERIA PONCE

El excomandante general de la PNP, Jorge Angulo Tejada, advierte que la extorsión ha encontrado terreno fértil en la inacción del Estado, contra pequeños negocios y transportistas.

 

— El Sexto Observatorio del Crimen y la Violencia reporta que el 45% de peruanos ha sido testigo del cierre o restricción de negocios por inseguridad, frente al 32% del año anterior. ¿Por qué la extorsión ha podido expandirse hasta estos niveles?

Es un buen punto lo que ha mencionado respecto al plano político. Para empezar, las figuras delictivas en toda la sociedad van cambiando. El delito cambia, la criminalidad cambia, muta, busca espacios. Acá ha encontrado un espacio, la extorsión. Si bien es cierto que hace muchos años ya estaba en el norte, frente a la inacción o el debilitamiento del Estado, ocupa más espacios y se va a todo el país, hasta el punto de que ahora asesina a transportistas, que son los más perjudicados, para obtener sus réditos. Entonces el problema no es netamente policial, es un problema político, porque es un problema social y los problemas sociales, cuando no se pueden solucionar, cuando son difíciles, se tienen que administrar a través de la fuerza pública, incrementando la policía. Cuando yo estuve a cargo como comandante general, le dije a la presidenta que íbamos a comprar 10 mil carros y saqué un presupuesto de 2 mil millones en cuatro armadas. Esos carros eran para que llegaran en diciembre del 2024; demoraban un año y medio. Eso es falta de liderazgo político. La indiferencia política nos ha llevado hasta estos extremos.

 

— ¿Cuáles son los factores que han permitido que esta figura delictiva se incremente a estos niveles?

El tema del sistema punitivo. Un sistema punitivo benevolente que prácticamente no es coercitivo para el delincuente. Por eso tú ves la puerta giratoria. ¿Cuántas veces ha sido detenido un extorsionador y lo capturan extorsionando por tercera vez? Hace poquito, un juzgado dio libertad a 10 extorsionadores de una organización criminal que ya venían operando. ¿Dónde los vas a encontrar ahora? Ya se fueron. Incluso las estadísticas, que son netamente numéricas, hay que analizarlas con cuidado. Cuando dicen que la extorsión ha disminuido, lo que ha disminuido son las denuncias. Puede ser que sea trabajo asertivo de la policía y la fiscalía, pero también puede ser que la población, que el extorsionado, pierda la confianza en el sistema y prefiera pagar, por eso bajan las estadísticas, por eso puede bajar también la cantidad de homicidios, porque los choferes, por ejemplo, ya no presionan. Me consta que prefieren pagar para trabajar tranquilos. No es que haya bajado la extorsión; hay que interpretar bien las cifras.

El otro problema es netamente policial, la falta de presupuesto, la falta de equipos para inteligencia. Hay un equipo que se llama Celebrity, que solamente lo tenían el CROBAT, Antidrogas y la DEA. Se tiene que comprar para hacer diligencias con los detenidos, porque si no, no puedes obtener información con los protocolos fiscales y no puedes incriminar rápidamente al delincuente. Otra variable importante es la corrupción, los niveles de corrupción en el país han subido en todos los estamentos. Tenemos presidentes presos por corrupción. Las organizaciones criminales son economías criminales, mucho dinero. Son capaces de penetrar cualquier institución: el INPE, el Ministerio Público, la Policía, todas las entidades. El problema de fondo es social. Doscientos o trescientos mil jóvenes que acaban el colegio cada año y los ves en las esquinas, sin oportunidades. Esto se soluciona a corto, mediano y largo plazo. Esto tiene para rato porque los problemas sociales son complejos. Hay que atacarlo con políticas sociales, reubicarlos, llevarlos a talleres. El tema principal es el penitenciario. Las cárceles no ayudan. Todo esto se va a corregir cuando haya liderazgo político. El que entra tiene que tener la capacidad para liderar toda una reforma, un cambio, e ir minimizando los efectos de la extorsión. Porque yo sé que, si se va la extorsión, van a mutar para otras cosas. Esta es una lucha permanente, una lucha constante. Todo está dentro del liderazgo político que debe tener un Presidente de la República.

 

— Las extorsiones a Mypes y al transporte aumentaron un 20% en junio de 2026 y ya no se concentran solo en Lima. ¿Por qué no se actuó cuando el fenómeno extorsivo estaba todavía focalizado en La Libertad y era posible contenerlo?

Por la indiferencia política y, quizás, de algunos decisores policiales que estaban viendo el problema como algo pequeño, focalizado en un lugar. Pero debe haber un pronóstico, debe haber inteligencia predictiva. Ha aparecido en Lima, ahora está en Arequipa, se está yendo a la selva. Además, tienes una policía totalmente desabastecida, abandonada, con un régimen disciplinario que hicieron hace muchos años, donde si sancionan o dan de baja a un efectivo policial involucrado en un hecho de corrupción, tiene que pasar por todo un procedimiento y al final resulta reintegrándose. Eso no ayuda, porque las normas tienen que ser coercitivas, drásticas, draco­nianas. Cuando se ve que se aplican, esto poco a poco empieza a ceder.

 

—¿Dónde está el cuello de botella real y qué medida concreta debe tomar el Congreso ahora mismo?

Yo siempre lo equiparo en plazos. A corto plazo, el Ejecutivo tiene que implementar la Policía, todo lo que es equipamiento de inteligencia. El sereno tiene que estar en la esquina dando vueltas en los parques; eso tiene que ser tarea del Estado. Para eso pagamos impuestos. A mediano plazo tiene que haber un replanteamiento del sistema punitivo, una reorganización y modernización de la Policía con más equipamiento, la Fiscalía, el Poder Judicial y el INPE. Eso tiene que pasar por el Congreso, definir bien las funciones para que no estén peleando unos con otros. En el tema del INPE, también organizarlo, construir establecimientos penitenciarios a la altura de las circunstancias, para que no sean escuelas del crimen. A largo plazo, con los jóvenes, que se ocupen de algo, la Policía Comunitaria o el Servicio Policial Voluntario. Es un trabajo lento, de paciencia, a larga data; no es tan fácil ni tan complejo.

 

— ¿Cuánto tiempo tomaría, con voluntad política real y recursos adecuados, revertir o reducir esta tendencia?

Podemos reducirla, minimizarla. No sé, meses, un año. Porque mientras compras unidades, la policía no tiene ni carros para inteligencia. Una flota demora un año por lo menos siendo benevolente; año y medio. Hay que hacer los proyectos de inversión, comprar equipos electrónicos, pasar por el Congreso, que siempre hay cuestionamientos, que las licitaciones están mal hechas, regresan, y así paramos. Yo creo que a corto plazo lo más urgente es la logística, Unidades de Flagrancia. El tema de los penales y el tema de penalizar también, aunque a veces eso choca con la capacidad carcelaria. La construcción no es lenta si hay decisión, cuando construyen un edificio de S.A.G.A. (Sistema de Apoyo a la Gestión Administrativa), lo hacen en cuatro o cinco meses. Pueden construir Unidades Policiales de Flagrancia en ese tiempo. Pero tienes que invertir. Todo es liderazgo político, decisión política. Si dices «después», la cosa sigue igual. Si no tienes el presupuesto, te tienes que endeudar; hay recursos, hay que ver la forma de generarlos. Yo calculo que, por lo mínimo, se debería invertir unos 10 mil millones de dólares. Mínimo. Y así puedes darle la tranquilidad a la gente que tantos años ha sido descuidada.

 

— GOREX fue creado en septiembre de 2024 específicamente para responder a las extorsiones. A casi dos años de su creación, ¿ha dado resultados concretos o es una respuesta cosmética?

Ellos capturan y luego están libres. No es que el fiscal los quiera soltar; es que el sistema es demasiado garantista. La carga de la prueba le favorece muchas veces al delincuente. Le apuntas y en el forcejeo el arma va al jardín. Tú haces el acta y cuando estás declarando le dicen: ¿Dónde encontró el arma? «Estaba en el suelo.» ¿Pero él la había tirado? «No, pero estaba en el suelo. No estaba en su poder.» Prima lo que dice el acta y lo que dice el fiscal, no lo que dice el policía, como en otras partes del mundo donde la policía levanta su acta sin necesidad del fiscal. Entonces el detenido dice «me la sembraron» y sale libre.

 

— ¿Qué reformas concretas en el sistema penitenciario se necesitan para cortar la línea de mando desde las cárceles hacia las extorsiones en la calle?

[…] Yo he hecho trabajo de inteligencia en los penales; los internos se cocinan adentro porque tienen dinero. Por eso tiene que haber una reforma, poner gente idónea, porque el sistema absorbe a quien entra. Te cuento una cosa: cuando estaba en el cargo, yo le devolví al Estado como 70 u 80 millones, porque había compras innecesarias. Me propusieron comprar tres Audis porque me correspondía un carro de alta gama por el rango. Es legal, pero es noticia, si no tienes patrulleros, ¿cómo vas a comprar un Audi? Eso merma, eso afecta la imagen institucional. Yo he censurado a los que han comprado Audis. Tienes que tener la capacidad de discernir qué es lo que pesa más. Eso es criterio, sentido común, nada más.

 

— Un vecino con una bodega o una pequeña ferretería recibe una llamada amenazante pidiéndole cupo. ¿Qué debe hacer exactamente en ese momento?

El daño no es solamente económico, el daño es emocional. Cuando a ti te roban o te amenazan, se genera un estrés emocional muy profundo, temor, miedo. Cierran el negocio. A mí me ha pasado. Cuando trabajaba enfrentando a un grupo criminal me amenazaron […]. Tenía operativo y seguridad policial, y aun así sentí pánico. Imagínate un ciudadano, una ciudadana que recibe esos mensajes extorsivos. Yo sé esto porque me llama mucha gente que me conoce, y yo me pongo en su lugar, es bien complejo, y mucha gente paga. ¿Por qué crees que no acaba esto? Porque la gente paga, y si pagas una vez, ya tienes que seguir pagando. Ganó la delincuencia porque es fácil delinquir, sencillamente porque el sistema punitivo es demasiado garantista y benevolente. En lugar de disuadir, promueve la criminalidad. Los detienen, salen en libertad. Entonces los cambios tienen que ser radicales, cambiar todo el sistema. Si en un año se cambia el sistema, los delincuentes van directo a la cárcel y se ganan ahí su sustento.

 

— Usted ha hablado de corrupción interna como factor estructural. ¿Cuánto de esto es responsabilidad de la institución y cuánto es un problema cultural más profundo?

Las policías, los que integran el cuerpo policial, no son objetos venidos de otro lado, son de acá, son de la comunidad, son de la sociedad. Y nuestra sociedad tampoco es perfecta. Yo pongo una analogía, si traes policías intachables, limpios, transparentes, como puede ser la policía de otro país, a la que no puedes ni mirar de frente, y si les faltas el respeto te detienen, y los traes acá, los pones en la vía de Chosica a Huancayo, […] y el sistema cultural los absorbe. Como dice Max Weber, la cultura son las costumbres, y acá tenemos una subcultura de corrupción. […] La corrupción llega dos cuadras antes de una comisaría, viene de nuestra misma sociedad. Los liderazgos deben también emprender campañas de reformación, generar valores. Tiene que haber una revolución cultural. Demoraría cincuenta años. Esto es a larga data.

 

 

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