11 de setiembre de 2026

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Keiko Fujimori niega presión para sacar a Óscar Arriola y defiende su salida de la PNP

La presidenta rechazó que existiera una negociación con el comandante general para concretar su renuncia.

 

La presidenta de la República, Keiko Fujimori, negó que su Gobierno haya negociado la salida del general Óscar Arriola de la Comandancia General de la Policía Nacional del Perú (PNP) y aseguró que la decisión de solicitar su pase al retiro respondió a una determinación del propio oficial.

La mandataria sostuvo que Arriola habría priorizado el futuro de la institución policial y su imagen ante la ciudadanía, en medio de los cuestionamientos que enfrentaba su gestión por la respuesta de la PNP frente al avance de la criminalidad.

“Ha priorizado su pase al retiro pensando en la imagen de la PNP”, señaló Fujimori al ser consultada sobre las circunstancias que rodearon la salida del ahora excomandante general.

Fujimori descarta una negociación

La jefa de Estado rechazó las versiones que apuntaban a conversaciones o acuerdos para concretar la renuncia de Arriola. De acuerdo con su versión, no existió una negociación para que el general abandonara el cargo, sino una decisión que terminó materializándose con su solicitud de pase al retiro.

La salida de Arriola se produjo después de varias semanas de cuestionamientos políticos sobre su permanencia al frente de la Policía. El debate se intensificó tras los hechos registrados en Trujillo, donde un empresario minero fue secuestrado y posteriormente liberado luego de una negociación con sus captores. El episodio generó cuestionamientos sobre la actuación de las fuerzas del orden y puso nuevamente en el centro de la discusión la estrategia del Gobierno frente al crimen organizado.

En los días previos a su salida, la permanencia de Arriola había sido objeto de evaluación dentro del Ejecutivo. La propia Fujimori había señalado anteriormente que la continuidad del jefe policial dependía también del ministro del Interior, César Astudillo.

Arriola deja la comandancia tras semanas de cuestionamientos

El general Óscar Arriola anunció su salida el 6 de septiembre, luego de permanecer aproximadamente un año al frente de la Comandancia General de la PNP. Su relevo se produjo en un contexto marcado por el reclamo ciudadano de mayores resultados frente a la extorsión, los homicidios, el sicariato y otras expresiones del crimen organizado.

La decisión también llegó mientras el Congreso evaluaba distintas iniciativas relacionadas con la situación de la seguridad ciudadana y la actuación de las autoridades responsables de combatir la delincuencia.

Tras la salida de Arriola, el Ejecutivo designó al teniente general Fredy López Mendoza como nuevo comandante general de la Policía Nacional.

El cambio en la cúpula policial representa uno de los primeros movimientos importantes del Gobierno de Fujimori en materia de seguridad. La administración ha colocado la lucha contra la criminalidad entre sus principales prioridades y busca conseguir del Congreso facultades legislativas para implementar medidas en este ámbito.

Gobierno busca reforzar lucha contra el crimen

La salida de Arriola ocurre, además, en una coyuntura de mayor cooperación internacional en materia de seguridad. Durante la reciente visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, Perú confirmó su incorporación al denominado “Escudo de las Américas”, iniciativa que busca fortalecer el intercambio de inteligencia y la coordinación regional contra organizaciones criminales y redes de narcotráfico.

En este escenario, el Ejecutivo deberá afrontar el reto de mostrar resultados concretos frente a una criminalidad que mantiene entre sus principales víctimas a comerciantes, empresarios y transportistas.

La presidenta Fujimori, por su parte, ha buscado marcar distancia de cualquier versión que presente la salida de Arriola como una imposición de Palacio de Gobierno. Su explicación apunta a que el propio general tomó la decisión de pasar al retiro considerando el impacto que la controversia podía generar sobre la imagen y estabilidad institucional de la Policía.

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