La Paradoja De La Felicidad: Eudaimonia

por | Ago 17, 2022 | Especiales

 

Autora: Estefania Serna

Si hay un top 5 de temas que más se hablan en la filosofía, la felicidad esta entre uno de ellos. Este tópico es el centro de algunas ciencias sociales y escuelas filosóficas de pensamiento. El cómo alcanzar la felicidad ha sido un tema de discusión entre pensadores de todas las épocas e incluso algunas personas más audaces se han atrevido a decir que han alcanzado este ideal.

Bertrand Russell definió a la felicidad como una conquista en la que debemos trabajar. Mientras Diógenes el perro defensor del cinismo propone un retorno a la naturaleza, convirtiendo la pobreza material extrema en una virtud.

Cuando hablamos de felicidad ¿A qué exactamente nos referimos? ¿Cuánto tiempo dura esta felicidad? Y ¿realmente es algo que podamos alcanzar?

La felicidad según algunos pensadores 

Según la filosofía la felicidad está ligada al ser, no al tener. Analicemos algunos conceptos de la felicidad por algunos pensadores en distintas épocas.

El eudemonismo es una corriente filosófica y uno de sus principales fundadores fue el filósofo griego, Aristóteles, la cual expresaba que para lograr la felicidad debíamos alcanzar las metas que nos trazamos y sobre todo lograr un estado de plenitud y armonía del alma a través de la virtud y la sabiduría. Todo esto sobre la práctica del bien, porque una vida feliz es la consecuencia de acciones virtuosas y éticas.

Según Buda la felicidad se encuentra en nuestro interior. Cuando nuestra mente está en perfecta calma, nuestra perspectiva es positiva y al mismo tiempo realista y sobre todo cuando nuestros pensamientos están orientados bondadosamente hacia los demás

El físico alemán Albert Einstein tenía una visión muy particular de la felicidad. En una famosa carta entregada a un mensajero asegura que una vida sencilla y tranquila aporta más alegría que la búsqueda del éxito en un desasosiego constante.

¿Y si la felicidad es el placer? así lo plantea el hedonismo, una corriente filosófica que cree que la evasión del dolor es un camino hacia la felicidad. El fin de un hedonista es disfrutar. El filósofo griego Epicuro defensor de esta doctrina dice que los placeres no deben ser desbordantes si no suficientes, pues los excesos provocan sufrimiento. Lejos de las acciones intelectuales y sabias de Aristóteles y Platón, Epicuro dice que para alcanzar la felicidad debemos encontrar la paz interior a través de una vida tranquila.

¿Deberían existir reglas para la felicidad?  Para el filósofo alemán, Immanuel Kant, la felicidad es más que un deseo, alegría o elección, es un deber. Kant pensaba que colectivamente debían existir reglas formales para que nadie dañe a otro en su búsqueda de la felicidad.

La felicidad subjetiva 

La psicología define a la felicidad como algo subjetivo, e independiente en cada individuo, pero esto no implica que cada uno de nosotros invente su propia felicidad, si no que la felicidad se construye según las normas y perspectivas de cada cultura y sociedad.

Para la mayoría de las sociedades occidentales la felicidad está en la auto realización, la obtención de bienes materiales y estar en compañía de buenas personas. Sin embargo, se suele ver mal a las personas que no logren estas metas, pues según estas sociedades son personas “incompletas”.

Se sabe que con la obtención de estas cuestiones que son “necesarias” la vida se hace más fácil, pero ¿serán suficientes para alcanzar la felicidad? ¿qué pasaría si vinculamos nuestra felicidad a estos bienes o personas y un día desaparecen? ¿A dónde iría nuestra felicidad?

Por otro lado, en Oriente se busca por encima de toda la paz interior, estar más cerca de nosotros mismos y conocernos realmente. Este estado que nos permita vivir en la máxima calma, sin importar la velocidad desesperada a la que el mundo va.

La idea es vivir en el silencio interno a pesar del ruido exterior y los sentimientos que nos aturden a causa de esto. Solo piensa en la cantidad de personas a las que le hemos dicho “tú me haces feliz” sin saber bien a que nos referimos.

Algunos sabios coinciden en que la felicidad es una especie de paradoja. Una búsqueda de lo imposible que no podemos dejar de hacer, que hace que vayas tras una misión, pero luego que la completas aparece otra misión más emocionante que la anterior y luego otra y así.

Otros sabios más escépticos consideran que la felicidad no existe, solo es una colección de momentos felices que experimentamos brevemente y no es un sentimiento que sea perdurable en el tiempo.

La felicidad contemporanea

En la actualidad la felicidad es como un mapa del tesoro que está localizada en un lugar y debemos ir descubrirla, ya sea visitando el último país que se ha puesto de moda, comprar en las tiendas más populares, practicar el deporte de moda, y siempre estamos buscando algo más, pero la deseada plenitud no llega.

La concepción de la felicidad varía según la época y el tipo de sociedad. Por eso el concepto de felicidad varia constantemente, hoy en día tenemos la felicidad contemporánea y detrás de ella hay una búsqueda frenética por conseguir la felicidad como un sin fin de cosas por hacer.

La sociedad y todo su sistema se han reinventado muy inteligente en todas las épocas para darnos una guía de la felicidad, en la antigua Roma lo hacían con pan y circo. La euforia de ir al coliseo y presenciar batallas entre esclavos hasta la muerte no tenía comparación, además que se repartían panes para aumentar el fervor de los asistentes y que pensaran que nada les hacía falta mientras estaban allí.

En el siglo pasado la felicidad estaba muy ligada a la obtención de bienes materiales y la comodidad que estos podían ofrecernos. Una lujosa casa, con una hermosa esposa e hijos perfectos y trabajar 30 años en la misma empresa esperando la anhelada jubilación era la meta de la gran mayoría.

Ahora nos da una especie de check list de cosas por hacer que nunca termina, creemos que siempre hay más cosas por vivir y nos metemos en este círculo vicioso en el cual pensamos a la felicidad como sinónimo de un excesivo consumismo.

Pero ya no nos venden un consumismo de obtención de bienes materiales como en tiempos pasados si no de experiencias y emociones. Actualmente nos venden “sueños de felicidad”.

Entonces entramos en una dinámica que deseamos obtener y comprar emociones a como dé lugar y cuando no estás haciendo esto nos sentimos vacíos, sentimos que la vida no tiene sentido porque hay muchas que hacer que nos estamos perdiendo y evidentemente este ciclo genera gran angustia.

¿Ser feliz en un mundo infeliz? 

El estoicismo tiene una visión muy personal de la felicidad y una de las claves para alcanzarla es que debemos recibir los eventos de la vida como algo neutro y dejar de etiquetar las acciones como malas o buenas y sobre todo enfocarnos en las cosas que dependen de nosotros y dejar de preocuparnos por las que no dependen de nuestro control.

Con esta idea el estoicismo que gano gran auge debido a que el emperador Marco Aurelio uso esta filosofía de vida para combatir la crisis por la que estaba pasando Roma promete una vida más feliz y plena.

Seguramente nunca lograremos ponernos de acuerdo sobre que es la felicidad y como llegar a ella. Pero quizás nos podamos refugiar en la filosofía y nos ayude a descartar lo que no es felicidad para así dejar de engañarnos con falsas expectativas y sueños efímeros de la felicidad, los cuales nos harán sufrir mucho una vez que se descubre la falsa ilusión

La idea que tengamos de la felicidad influye en nuestra actitud y como vemos al mundo, pero este concepto parece que no es duradero en el tiempo lo que significa que puede ser una utopía.

Reflexiona sobre esta última pregunta. ¿Alguien puede ser feliz haciendo el mal?

 

ENGLISH

 

The Paradox of Happiness: Eudaimonia

If there is a top about the most discussed topics in philosophy, happiness is among them. This topic is the center of some social sciences and philosophical schools of thought. Achieving happiness has been a topic of discussion among thinkers of all ages, and even some bolder people have dared to say they have achieved this ideal.

Bertrand Russell defined happiness as a conquest we must work on. While Diogenes, the maximal defender of cynicism, proposes a return to nature, turning extreme material poverty into a virtue.

When we talk about happiness, what exactly do we mean? How long does this happiness last? And, is it something we can achieve?

HAPPINESS ACCORDING TO SOME THINKERS

According to philosophy, happiness is linked to being, not to having. Let’s look at some concepts of happiness by some thinkers at different times.

Eudaimonism is a philosophical current. One of its principal founders was the Greek philosopher Aristotle. This current expressed that to achieve happiness, we had to accomplish the goals we set ourselves and reach a state of fullness and harmony of the soul through virtue and wisdom. All this requires good-doing, because a life full of happiness is the consequence of virtuous and ethical actions.

According to Buddha, happiness is within us. When our minds are in perfect calm, our perspective is positive and realistic at the same time, mainly when our thoughts are kindly oriented towards others.

German physicist Albert Einstein had a very particular vision of happiness. In a famous letter delivered to a messenger he ensures that a simple and quiet life brings more joy than the pursuit of success in a constant uneasiness.

What if happiness is pleasure? This is raised by hedonism, a philosophical current that believes that the evasion of pain is a path to happiness. The goal of a hedonist is to enjoy. Epicurus, the Greek philosopher, defender of this doctrine, says that pleasures should not be overflowing but enough, thus excesses cause suffering. Away from the intellectual and wise actions of Aristotle and Plato, Epicurus says that for achieving happiness, we must find inner peace through a quiet life.

Should there be rules for happiness? For the German philosopher Immanuel Kant, happiness is more than a desire, joy, or choice. It is a duty. Kant thought that collectively there should be formal rules, so no one hurts others in their pursuit of happiness.

SUBJECTIVE HAPPINESS

Psychology defines happiness as subjective and independent in each individual, but this does not imply that each one of us creates our own happiness, but that happiness is built according to the norms and perspectives of each culture and society.

For most Western societies, happiness is in self-fulfilment, obtaining material possessions, and having good people on our side. However, people who do not achieve these goals are often misunderstood, because according to these societies, they are «incomplete» people.

It is known that obtaining these «necessary» issues becomes more comfortable, but will they be enough to achieve happiness? What if we link our happiness to these goods or people, and they suddenly disappear? Where would our happiness go?

On the other hand, in the East, inner peace is sought, be closer to ourselves, and know each other. This state allows us to live in a maximum calm, no matter how desperate the world goes.

The best is to live in the inner silence despite the outside noise and the feelings that stun us. Just think about how many people were told by us «you make me happy» without really knowing what we mean.

Some sages agree that happiness is a kind of paradox. A search for the impossible that we can’t stop doing, what makes you go after a mission. But after finishing it, a new one appears, more exciting than the previous one and then another.

Other more skeptical sages consider happiness not to exist. It is just a collection of happy moments that we experience briefly, and it is not a feeling that lasts for a long time.

CONTEMPORARY HAPPINESS

Today, happiness is like a treasure map located in a place. We must discover it, either visiting the last country that has become fashionable, buying in the most popular shops, and practicing trend sports. We are always looking for something else, but the yearned fullness does not arrive.

The conception of happiness varies depending on the time and type of society. That is why the concept of happiness changes frequently. Today we have contemporary happiness, and behind it, there is a frantic quest to achieve happiness as an endless number of things to do.

Society and its entire system have reinvented themselves very intelligently in all eras to give us a guide to happiness. In ancient Rome, they did it with bread and circus. The excitement caused for going to the Coliseum and witnessing battles between slaves to death was unmatched.

Besides, they handed out slices of bread to increase attendees’ enthusiasm and think that they needed nothing while they were there watching people die.

In the last century, happiness was closely linked to obtaining material possessions and the comfort that they could offer us. A luxurious home, with a beautiful wife and perfect children. Also the fact of working 30 years in the same company waiting for an aspired retirement with pension was the vast majority’s goal.

It gives us a kind of checklist of things to do that never ends, we believe there are always more things to live, and we get into this vicious circle in which we think of happiness as a synonym of excessive consumerism.

But they no longer sell us consumerism about obtaining material goods as in past times, but for getting experiences and emotions. Today they sell us «dreams of happiness.»

Then we enter into a dynamic that we want to obtain and buy emotions no matter what. When we are not doing this, we feel empty, and we think that life does not make sense because there are many to do that we are missing out and evidently, this cycle generates a lot of anguish.

BE HAPPY IN AN UNHAPPY WORLD?

Stoicism has a very personal view of happiness, and one of the keys for achieving it is that we must receive the events of life as neutral and stop labeling actions as wrong or right, and above all, focus on the things that depend on us and stop worrying about those that do not depend on our control.

With this idea, the stoicism that gained great boom because Emperor Marcus Aurelius used this philosophy of life to combat Rome’s crisis promises a happier and fuller life.

Surely we will never be able to agree on what happiness is and how to get to it. Perhaps we can take refuge in philosophy and it may help us rule out what happiness is not to stop fooling ourselves with false expectations and ephemeral dreams of happiness which will make us suffer a lot once the false illusion is discovered.

Our idea of happiness influences our attitude and how we see the world, but this concept seems not to be lasting in time, which means it can be a utopia.

Think of this last question. Can anyone be happy doing wrong?

 


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