Los Chalchaleros, el legendario cuarteto folclórico de Argentina

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El legendario cuarteto “Los Chalchaleros”, en una imagen del año 2003 en que optaron por el retiro.

Partió a la eternidad, Juan Carlos Saravia, el primero y último del histórico conjunto musical

Se fue el viernes 17 de enero Juan Carlos Saravia, el primero y el último de Los Chalchaleros. Tenía 89 años y había pasado 55 recorriendo escenarios de todo el mundo con el tradicional cuarteto folclórico.

Juan Carlos fue el que lo comenzó y lo terminó. Empezó a los 17 a guitarrear a dúo con su primo Aldo y al año siguiente terminó asociándose con otro dúo, el de Víctor José Zambrano y Carlos Franco Sosa, para crear el más legendario cuarteto folclórico de la Argentina.

Los Chalchaleros fue un conjunto folclórico argentino creado en Salta en 1948 y disuelto en 2003. Está considerado como uno de los más grandes grupos folclóricos de Argentina.

Su nombre deriva de un pájaro cantor del norte argentino, el Zorzal Chalchalero (Turdus amaurochalinus) que se alimenta del chalchal, arbusto nativo de esa región. Por extensión, en el lenguaje popular se denomina “chalchalero” al sujeto vanidoso, que emula la actitud de esta ave, de porte erguido y pecho pronunciado.

Además de ser de los más antiguos, Los Chalchaleros fueron el baluarte de un canon estético fundado a partir de cuatro cantores, guitarras, bombo y pilchas gauchas. El clásico poncho salteño era una especie de estandarte del conjunto, que cortaba el blanco del resto de su vestuario y las altas botas negras.

Por eso Juan Carlos y el resto de sus socios de las diferentes etapas que atravesó el conjunto (los mencionados Zambrano, Franco Sosa y Aldo Saravia; más los que llegaron después, José Antonio Saravia Toledo, Dicky Dávalos, Ernesto Cabeza y la última formación con Polo Román, Pancho Figueroa y Facundo Saravia, hijo de Juan Carlos), hicieron del grupo un verdadero clásico de la música nativa argentina.

La “Zamba del grillo” fue el puntapié inicial (el 16 de junio de 1948, en el Teatro Alberdi de la ciudad de Salta) de una carrera que convirtió en clásicos a tantas canciones del repertorio telúrico de la Argentina: “Luna tucumana”, “Zamba de mi esperanza”, “La cerrillana”, “El arriero”, “La López Pereyra”, “Yo vendo unos ojos negros” y el primer tema que grabaron, “Lloraré”, entre muchas más. Zambas lentas y carperas, cuecas, gatos y chacareras; y hasta algunos chamamés se hicieron conocidos dentro y fuera de la Argentina por el estilo tan distintivo de esas cuatro voces en dos registros (tenor y barítono).

Juan Carlos tuvo una despedida como cantor a lo grande, con una de las giras más extensas realizadas por un grupo argentino. Para decirle adiós al público porteño habían pensado en seis funciones en el Teatro Coliseo que se convirtieron en 24, más un show al aire libre, en La Rural. Cerca de dos años duró ese tour por todo el país que culminó a mediados de 2002, luego de más de un centenar de conciertos.

Dos años antes, cuando el grupo publicaba un álbum doble, algunos comenzaron a sospechar que se habían arrepentido de la despedida. Juan Carlos lo aclaraba con total franqueza: “Piensan que no tenemos derecho de terminar. Creo que la gente no entiende que queremos el recuerdo vívido antes de que al grupo le llegue la vejez. Yo estoy encantado de la vida porque ya tengo 71 años y 55 cantando”, decía hace dos décadas.

Para ratificar la trayectoria y el éxito en el disco doble de 27 canciones llamado Todos somos chalchaleros participaron figuras de la talla de Joan Manuel Serrat y Mercedes Sosa. Ese álbum cuenta con una perla llamada “Añoralgias”, por el grupo Les Luthiers.

En el principio.“Cuando tuvimos éxito muchos vieron el filón comercial y todos los grupos aparecían con tres guitarras y un bombo, pensando que era la fórmula mágica. Pero lo que no sabían es que nosotros aparecimos con esa formación porque ninguno sabía tocar bien ningún instrumento. [Víctor “Cocho”] Zambrano vio un bombo por ahí y dijo: «Yo toco el bombo». Yo sabía dos tonos con la guitarra y el Cuchi Leguizamón me empezó a enseñar dos tonos más, Do mayor y dominante. En ese contexto apareció el grupo, y nunca nadie pensó que iba a pasar lo que pasó”.

La primera grabación. “La primera canción que grabamos en nuestra carrera fue «Lloraré», no me olvidó más. Estuvimos ensayando como tres meses antes de entrar en los estudios que estaban en la calle Bartolomé Mitre. El micrófono tenía una forma rara, dividido en dos partes, por una la voz iba directamente a una especie de cámara de eco, eran de las primeras que había y es una de las pocas grabaciones donde aparece José Antonio Saravia Toledo.”

La frase que nunca termina. “No sabíamos cantar y creo que eso de cortar las sílabas fue una defensa a la falta de aire. Pero no nos poníamos de acuerdo y sin querer se convirtió en un distintivo de Los Chalcha. Tanto que un día Yupanqui me dijo: «Mire paisano, ustedes consiguieron la afinación perfecta, que es que la gente reproduzca en su oído lo que no escucha». Hasta Chabuca Granda, después que le contamos esto, hizo lo mismo, y el otro día escuché un tema de Mercedes Sosa donde obvia la última sílaba. Así que hay una influencia”.

Acerca la popularidad de Los Chalchaleros, Juan Carlos Saravia recordaba el apunte que le hizo Atahualpa Yupanqui cuando le dijo: “Paisano, el tema no es que cantan con una sílaba menos. El tema es que el que la está escuchando canta la última sílaba en el tono de él. La última sílaba la cantaba el pueblo. Por eso son todos Chalchaleros”.