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Sábado, Enero 23, 2021

Los venezolanos en el Perú

Por: Omar Cheade 

La definitiva independencia del Perú se selló el 9 de diciembre de 1824 en la Pampa de la Quinua, día en que las fuerzas patriotas comandadas por los generales, Antonio José de Sucre y el joven José María Córdova vencieron al ejército realista.

Por eso la gratitud al libertador Simón Bolívar, que incluso dirigió personalmente el triunfo en la batalla de Junín el 6 de agosto de ese año. Por eso nuestro cariño a Venezuela y también a la Argentina por la gesta anterior del libertador José de San Martín.

Pero una cosa son los lazos de amistad histórica que nos unen con nuestros hermanos venezolanos, y otra cosa muy distinta es que el Perú abandone los sistemas de seguridad y caiga cándidamente en el juego de hacer entrar sin ninguna protección a ciudadanos venezolanos, no digo todos, pero muchos de ellos integrantes de bandas delincuenciales, descuartizadores, prostitutas, proxenetas, sicarios, secuestradores de niños o  sencillamente gente del mal vivir que no ha hecho otra cosa que agudizar el problema de inseguridad ciudadana en Perú.

La inmigración se agudizó con el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski. Veinte meses de gobierno ingenuo, en la que se aceptaron casi sin ninguna restricción a medio millón de personas que huían del ruin y tiránico gobierno de Nicolás Maduro.

Si queremos ayudar a los hermanos venezolanos a recuperar la democracia y sus derechos
fundamentales perdidos hace varios años a manos del chavismo, debemos hacerlo en el terreno diplomático, ante los organismos multilaterales, y cerrando todo tipo de acercamiento político y económico con el gobierno de Maduro.

Creo que eso lo hemos hecho correctamente. Pero de allí a no asegurar nuestras fronteras, a no activar los sistemas de inteligencia para monitorear de cerca a extranjeros violentos o de dudosa reputación (repito no todos, ni la mayoría, pero sí muchos de los inmigrantes venezolanos) y dejar casi desprotegida a la población a merced de ellos, como está sucediendo hace mucho tiempo, me parece un despropósito imperdonable de nuestra clase política.

En vez de confrontarse entre gobierno y Congreso de la República en guerras fratricidas absurdas, luchando improductivamente por el adelanto de elecciones generales, deberían preocuparse, especialmente el Ejecutivo, y el presidente Vizcarra, a liderar una verdadera lucha contra la delincuencia, fundamentalmente la importada del extranjero.

¿Qué estamos esperando? ¿Más descuartizamientos, ajustes de cuentas y robos a ciudadanos peruanos y a empresas comerciales? Lamentablemente estos inmigrantes no son los hijos de Bolívar.

En el Reino Unido triunfó el Brexit, es decir, el retiro de los británicos de la Unión Europea, por temas básicamente de seguridad nacional. Desde Bruselas, otros países del acuerdo europeo le imponían qué ciudadano extranjero podía pisar suelo del Reino Unido.

Comenzó entonces allí una ola de atentados foráneos contra su pueblo. La reacción no se hizo esperar: la separación de la Unión Europea salió victoriosa en las urnas el 23 de junio de 2016.Ahora, ¿Qué estamos esperando nosotros? El Estado está en la obligación de proteger a su nación.

Por: Omar Cheade 

La definitiva independencia del Perú se selló el 9 de diciembre de 1824 en la Pampa de la Quinua, día en que las fuerzas patriotas comandadas por los generales, Antonio José de Sucre y el joven José María Córdova vencieron al ejército realista.

Por eso la gratitud al libertador Simón Bolívar, que incluso dirigió personalmente el triunfo en la batalla de Junín el 6 de agosto de ese año. Por eso nuestro cariño a Venezuela y también a la Argentina por la gesta anterior del libertador José de San Martín.

Pero una cosa son los lazos de amistad histórica que nos unen con nuestros hermanos venezolanos, y otra cosa muy distinta es que el Perú abandone los sistemas de seguridad y caiga cándidamente en el juego de hacer entrar sin ninguna protección a ciudadanos venezolanos, no digo todos, pero muchos de ellos integrantes de bandas delincuenciales, descuartizadores, prostitutas, proxenetas, sicarios, secuestradores de niños o  sencillamente gente del mal vivir que no ha hecho otra cosa que agudizar el problema de inseguridad ciudadana en Perú.

La inmigración se agudizó con el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski. Veinte meses de gobierno ingenuo, en la que se aceptaron casi sin ninguna restricción a medio millón de personas que huían del ruin y tiránico gobierno de Nicolás Maduro.

Si queremos ayudar a los hermanos venezolanos a recuperar la democracia y sus derechos
fundamentales perdidos hace varios años a manos del chavismo, debemos hacerlo en el terreno diplomático, ante los organismos multilaterales, y cerrando todo tipo de acercamiento político y económico con el gobierno de Maduro.

Creo que eso lo hemos hecho correctamente. Pero de allí a no asegurar nuestras fronteras, a no activar los sistemas de inteligencia para monitorear de cerca a extranjeros violentos o de dudosa reputación (repito no todos, ni la mayoría, pero sí muchos de los inmigrantes venezolanos) y dejar casi desprotegida a la población a merced de ellos, como está sucediendo hace mucho tiempo, me parece un despropósito imperdonable de nuestra clase política.

En vez de confrontarse entre gobierno y Congreso de la República en guerras fratricidas absurdas, luchando improductivamente por el adelanto de elecciones generales, deberían preocuparse, especialmente el Ejecutivo, y el presidente Vizcarra, a liderar una verdadera lucha contra la delincuencia, fundamentalmente la importada del extranjero.

¿Qué estamos esperando? ¿Más descuartizamientos, ajustes de cuentas y robos a ciudadanos peruanos y a empresas comerciales? Lamentablemente estos inmigrantes no son los hijos de Bolívar.

En el Reino Unido triunfó el Brexit, es decir, el retiro de los británicos de la Unión Europea, por temas básicamente de seguridad nacional. Desde Bruselas, otros países del acuerdo europeo le imponían qué ciudadano extranjero podía pisar suelo del Reino Unido.

Comenzó entonces allí una ola de atentados foráneos contra su pueblo. La reacción no se hizo esperar: la separación de la Unión Europea salió victoriosa en las urnas el 23 de junio de 2016.Ahora, ¿Qué estamos esperando nosotros? El Estado está en la obligación de proteger a su nación.

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