Los narcotraficantes del Cártel de Jalisco producen el metal pesado que ha permitido la extracción de US$8,000 millones en oro ilegal entre 2019 y 2025.
Los tentáculos de los cárteles de la droga extranjeros en el Perú se están extendiendo a un negocio más lucrativo, pero igualmente criminal: la minería ilegal del oro. La relación simbiótica entre estas economías ilegales ha evolucionado. Al punto en que los narcotraficantes ya no se sirven del oro ilegal solo para blanquear el dinero que obtienen al traficar con sustancias ilícitas.
Sino que están interviniendo directamente el negocio de la extracción de mineral. El pasado 7 de junio los agentes de aduanas de la Superintendencia Nacional de Aduanas y Administración Tributaria (Sunat) hicieron un hallazgo que permite trazar una línea directa entre el narcotráfico y la minería ilegal.
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Se trató de un cargamento, que llegó vía marítima, de cuatro toneladas de mercurio camuflado en piedras chancadas que iba a ir a parar a las manos de los mineros ilegales de Bolivia. Según un estudio de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA por sus siglas en inglés).
Este cargamento que pretendía meter mercurio de contrabando al país altiplánico. Es el más grande del que se tiene registro en el Perú y probablemente en el mundo, dijo el superintendente nacional adjunto de Aduanas de la Sunat, Manuel Sánchez.
En el informe de la EIA se señala al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como la banda criminal que controla la producción de mercurio. Es utilizado para separar las partículas de oro de las piedras que se procesan en la extracción de mineral en Colombia, Bolivia y Perú.




