3 de mayo de 2026

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Lima: Cargando...

Por Antero Flores-Araoz // Candelejonada

“Viaje de Castillo a ONU no ha traído ningún beneficio al país”

De acuerdo con nuestra Ley de Leyes, o sea nuestra Constitución, en el Perú está consagrada la libertad de expresión, por cualesquiera sean los medios de uso corriente y, ello no es de ahora, viene plasmado desde varias anteriores constituciones.

Dentro de la libertad de expresión y opinión, indiscutiblemente se encuentran los medios de prensa sean ellos escritos, orales, televisivos e incluso digitales como son las redes y, los elementos de prensa son tan importantes para el Estado que, en el artículo 61 de la Constitución que nos rige se dispone que “La prensa, la radio, la televisión y los demás medios de expresión y comunicación social; y, en general, las empresas, los bienes y servicios relacionados con la libertad de expresión y comunicación, non pueden ser objeto de exclusividad, monopolio ni acaparamiento, directa ni indirectamente, por parte del, Estado ni de particulares”.

En adición a lo señalado, el artículo 14 de la propia Constitución dispone que

“los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural”.

Pese a la claridad de las disposiciones constitucionales glosadas, por las que se da amplias garantías al periodismo y medios de comunicación para que hagan sus tareas, les impone correlativamente la obligación de cooperar con el Estado en las áreas de formación moral y cultura, lo cual no siempre se cumple, antes bien muchos medios abren sus páginas, micrófonos y pantallas a antisociales que, de llegar al poder más que probable, cerrarán medios de expresión y los pondrán al servicio de dictaduras nefastas como ya lo hemos visto en Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre muchos otros países. Pero no solamente allí, recuerden los años de Velasco Alvarado que tomó a los medios de expresión y cambió a sus directores.

No nos lo han contado, nuestras generaciones somos testigos de todo lo expuesto.  Las confiscaciones y tomas de medios de expresión han sido noticia diríamos que casi permanente, a la que se ha agregado hasta indebidos procesamientos, persecuciones, detenciones y carcelerías a dueños, directivos y periodistas de los medios de expresión a los que nos referimos.

Frase ya añeja nos aconsejaba a no regalar ni suministrar ni menos solventar la soga con la que seríamos ahorcados, si ciertos sujetos que no creen en la Democracia, pero la usan como ropaje para sus pretensiones antidemocráticas, llegan al poder; sin embargo, todavía hay ilusos que les creen y que el autor de esta nota con más realismo los ubica en el rango de candelejones.

No solamente les dan espacios escritos, orales, televisivos y digitales, sino que lo hace con ilimitada generosidad, lo que agrava su “inocente” e irresponsable actitud.

Es facilísimo disfrazarse con el ropaje del pluralismo, pero es absurdamente tonto o no darse cuenta, o dándose cuenta, lo hacen en aras de un pretendido, pero no cierto pluralismo político.

Felizmente no toda la prensa actúa con tal candorosidad digna de mejores propósitos, pero los que si lo hacen causan muchísimo daño al sistema democrático, dando cabida y tribuna, a quienes de estar en el poder no lo harían. ¡Luego no se quejen!

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