Por: Ántero Flores-Aráoz / De sepulturero a resucitador

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Por: Ántero Flores-Aráoz

Por: Ántero Flores-Aráoz / En gran competencia la pandemia y el Sector Educación, para establecer quien ha hecho más daño a la educación en el presente año, y nadie sabe que pasará en el próximo.

En la educación superior universitaria, la obstinación de las autoridades del MINEDU y de SUNEDU, impiden hasta ahora que los estudiantes de las universidades privadas no licenciadas, tengan posibilidad de seguir sus estudios, dándoles una segunda oportunidad a sus centros de estudios para su licenciamiento, como se hiciese para las universidades públicas.

Según datos no oficiales, cerca de un cuarto de millón de estudiantes universitarios no podrían seguir con sus estudios y se convierten en los ya famosos “nini”, esto es: ni estudian ni trabajan y, todos sabemos que la ociosidad es mala consejera. Por otro lado, las universidades públicas no han podido acoger al gran número de los estudiantes universitarios que quedaron sin centros de estudio.

No se trata de santificar las deficiencias educativas que pudiesen existir, sino de una segunda oportunidad para que mejoren sus estándares y cumplan con los requisitos de calidad que la normatividad educativa establece.

En la educación inicial, primaria y secundaria, la situación es caótica, pues además de la competencia entre pandemia y Sector Educación, para establecer quien tiene mayor responsabilidad en el fracaso educativo del 2020, hay otra competencia entre el Parlamento y el Gobierno, para establecer quien lo hace peor.

En el Parlamento ordenan reponer a 14,000 maestros que reprobaron sus exámenes para mantenerse en el magisterio, lo que podría significar que regresen a dar clases. No entienden que quien no está capacitado y reprueba como alumno, no puede pretender ser profesor.

También en el Congreso están tratando de que directores escolares reprobados para el cargo, regresen a conducir sus escuelas. Simplemente demencial.

Como si todo lo expuesto no fuese suficiente, el Gobierno a través del Ministerio de Educación, no ha sido capaz de incorporar en el servicio educativo virtual, a todos los alumnos que no pudieron continuar con la educación presencial por las medidas de confinamiento social debido a la pandemia.

Pero hay más, las famosas tablets para la educación a distancia no se adquirieron a tiempo, el proceso de compra se cayó por la impericia del MINEDU y desde este último no fueron eficientes en la verificación de la calidad de los contenidos educacionales, como por ejemplo las indebidas y escandalosas loas a los caciques del terror.

Esperen, todavía hay más errores, si con la calificación queremos ser benevolentes. El MINEDU ha dispuesto que los alumnos de escuelas públicas y colegios particulares, no pierdan el actual año lectivo, así no tengan calificaciones aprobatorias. Simplemente los pasarán por agua tibia con simulados y maquillados procesos que felizmente a nadie engañan.

La meritocracia tiene que ser para todos. Si el MINEDU cuestiona las decisiones congresales para reponer en el magisterio a directores y profesores reprobados, no debería hacer algo similar con los escolares que no den talla en el presente año.

Quien fuera sepulturero universitario, ahora es resucitador escolar. ¡Cómo has cambiado pelona! enfatiza conocido dicho popular.

(*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.