Por: Antero Flores Aráoz / Electores y elegidos

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Antero Flores Araoz

Por: Antero Flores Aráoz / Hoy domingo los ciudadanos peruanos elegiremos a un nuevo Congreso, el cual completará el quinquenio para el que fue elegido el año 2016 el Parlamento disuelto cuestionablemente (no constitucionalmente) el 30 de setiembre del 2019.

Sobre las objeciones constitucionales a la disolución, nos hemos expresado reiteradamente y, ello no es el objetivo de esta columna que tiene por finalidad recomendar a los electores que cumplan con patriotismo y pulcritud su tarea hoy 26 de enero.

La primera e importantísima obligación del ciudadano es cumplir con su deber cívico, constitucional y legal de emitir su voto, por cualquiera de las listas que han sido presentadas por las agrupaciones políticas. Pueden viciar el voto o votar en blanco, si, son opciones permitidas, pero con ellas en la práctica serán terceros los que elijan y no el ciudadano al que nos referimos, lo que en el fondo constituiría una tácita renuncia al privilegio de ser votante.

Nuestra normativa electoral permite al ciudadano elector, dentro de la lista congresal que escoja, preferir a dos ciudadanos de los integrantes de ella, lo cual es facultativo o voluntario. De ejercerse el derecho de emitir uno o dos votos preferenciales, la recomendación lógica es hacerlo por quienes puedan aportar al nuevo Congreso, su conocimiento y experiencia, y sean por cierto honestos y dignos peruanos, además de seguidores de valores, para lo cual los electores deberían entrar al portal electrónico de la autoridad electoral, para conocer la hoja de vida de los postulantes y no volver a cometer errores como ha pasado significativamente en el proceso comicial del año 2016.

No se quejen después si escogen mal, los que llegan a una curul en el Parlamento es porque se depositaron votos suficientes de compatriotas para ello y no cejaremos en repetir que no aterrizan como el maná bíblico del cielo, son fruto del voto popular.

Al igual que los ciudadanos electores tienen obligaciones, el primer deber de quienes sean elegidos para el Congreso de la República es saber de qué se trata, cual es su tarea y tener claramente presente que la primera tarea y más antigua del Congreso, es la de legislar, esto es aprobar las leyes que necesite el país, a lo que hay que agregar la labor de fiscalización a todos los órganos del Estado y, de ser el caso, a todo hecho u omisión que tenga interés público y, ello, sin olvidar la representación de todos los ciudadanos, puesto que son los representantes de la Nación y Representantes del Pueblo, nada menos.

Los elegidos deberán tener muy presente que sus antecesores cometieron el error de entender la política como confrontación, cuando la política es encontrar a través del diálogo y la concertación el camino para tener un mejor país, con posibilidades para todos y con justicia social. Tenemos que conciliar para encontrarnos en el difícil camino de la Democracia y hacer lo que la ciudadanía espera, entendiendo que no se va a representar grupos en particular ni intereses privados, sino a toda la ciudadanía en su conjunto. A tenerlo en cuenta.