20 de mayo de 2026

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Por: Antero Flores-Araoz / KO en salud

Ántero Flores-Aráoz

Podríamos decir que nuestro sistema de salud se encuentra en posición de KO.  Nos explicamos, es como en el boxeo cuando uno de los contendores cayó y no se levanta, se determina que está knockout. Eso pasa en el sector mencionado, en que hay exceso e palabrería, ofrecimientos y anuncios de acciones que nunca se concretan.

En el Sector Salud, hay tanto actividad pública como privada, destacando la primera por su ineficiencia y la segunda por todo lo contrario, aunque en ambas encontraremos matices.

En la salud pública tenemos la prestada directamente por el Estado, sea a través del gobierno central, gobiernos regionales y por supuesto que también locales, pero asimismo el llamado aseguramiento universal que comenzó con muchas bondades, pero que con el correr del tiempo ha decaído.

También tenemos la Seguridad Social (EsSalud), que al igual que la salud pública tiene graves deficiencias, siendo un común denominador la errática atención al que requiere sus servicios, pues lo hacen esperar horas y horas en las emergencias, sin ser atendidos y si lo son, para exámenes especiales como son radiografías, ecografías, análisis y muchos otros, les asignan turnos bastante distantes, en que ya no se sabe si habrá una consulta o alguna necropsia.

Escasean las medicinas, no hay muchas veces las unidades requeridas para radiografías, tomografías, ecografías u otras imágenes, o simplemente se encuentran fuera de uso y no han sido reparadas ni sustituidas.

El Hospital Central de la Policía, no se escapa de lo observado, aunque los hospitales de las Fuerzas Armadas han mejorado, pero no lo suficiente.

Muchos de los problemas en el Sector Salud no son estrictamente médicos sino administrativos, que con una buena gestión

se podrían solucionar, como el recién sonado caso del Gobierno Regional del Callao (no el Municipio Provincial) en que equipos biomédicos adquiridos en el 2021 siguen o seguían sin funcionar, según alertó la Contraloría.

Hay cosas que se podrían hacer fácilmente para mejorar la situación expuesta.  Una de ellas es dividir el Ministerio de Salud en dos grandes viceministerios, uno de salud propiamente dicha y otro de administración, habida cuenta que la problemática administrativa es la más seria, debiéndose atender a infinidad de sindicatos, contrataciones, adquisición y mantenimiento de equipos y compra y distribución de  medicamentos así como verificación del cumplimiento de los horarios de atención médica, que deberían ser en turnos las 24 horas del día.

Por lo general los ministros de salud no médicos, han sido mejores administradores que los médicos, como por ejemplo Marino Costa y Fernando d Alessio                       con la excepción de algunos otros como por ejemplo Luis Solari y Abel Salinas que siendo médicos han sido excelentes administradores.

En EsSalud pasó algo similar, Luis Castañeda Lossio y Fiorella Molinelli, administraron bien tal institución de la cual fueron sus presidentes.

Otras cosas que podrían hacerse con diligencia, es la contratación de equipos y medicinas, en conjunto, por el Ministerio de Salud, EsSalud, los hospitales de las Fuerzas Armadas y de la Policía, con lo cual se podrían conseguir mejores precios, cumplimiento de plazos de entrega y en general buena atención de los proveedores.

En lo que se refiere a la Seguridad Social, el aporte regular de los empleadores es del 9% de las remuneraciones, pero por Ley 29351 se excluyó del aporte a las gratificaciones de julio y diciembre, que si se mantienen en la llamada “remuneración integral”. En el sector agrario el aporte se redujo al 6%, pero ya no hay razón para mantener dicha reducción, aunque si tiene lógica el menor aporte de pensionistas por el criterio de la solidaridad, aún requieran de mayores atenciones por motivo de su estado. Si en alguna medida se fuesen unificando los porcentajes de aporte, se ayudaría a EsSalud a solventar sus crecientes y no siempre ponderados gastos.

Como las nuevas generaciones, tendremos que decir ¡Si se puede!, y para ello tiene que existir voluntad de cambio.

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