13 de mayo de 2026

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Por Bruno de Ayala Bellido / Zoran Mamdani: un musulmán socialista es alcalde de Nueva York

Bruno de Ayala Bellido

La peor pesadilla de Donald Trump parece hacerse realidad. Zoran Mamdani, un ugandés de padres indios, emigrado a los siete años a Estados Unidos, ha sido elegido alcalde de la ciudad de Nueva York, la capital simbólica del capitalismo mundial. Hijo de una directora de cine y de un catedrático de la Universidad de Columbia, Mamdani, con apenas 34 años, encarna una nueva generación de políticos progresistas surgidos del ala más radical del Partido Demócrata. Y para más ironía, ha conquistado el poder en la misma ciudad donde el presidente número 47 —el propio Trump— forjó su fortuna y levantó su imperio inmobiliario.

Que un musulmán abiertamente socialista tome el control político de la cuna de las libertades económicas podría considerarse el inicio de una nueva etapa en la historia política estadounidense. Su discurso, como suele ocurrir con los candidatos de la izquierda posmoderna, es profundamente populista: congelar los alquileres en la Gran Manzana, transporte público gratuito, supermercados de bajo costo y un salario mínimo de 30 dólares la hora. Todo bajo el lema de “más justicia social y derechos humanos”.

Pero la pregunta inevitable es: ¿cómo financiará semejante utopía? La respuesta es previsible. Aumentando los impuestos, sobre todo a las grandes empresas y fortunas. Es el manual clásico del progresismo: castigar al que produce para subvencionar al que consume. La historia ya demostró que este tipo de políticas termina espantando la inversión y generando fuga de capitales. Cuando el capital siente que lo hostigan, simplemente se marcha. Y el destino más atractivo, una vez más, es Florida, el bastión republicano que podría consolidarse como el nuevo centro del capitalismo norteamericano.

Mamdani no es un improvisado. Ex rapero y activista comunitario, se formó políticamente en Queens, uno de los distritos más diversos y socialmente desiguales de Nueva York. Allí forjó su reputación como defensor de los inmigrantes y las minorías. Su victoria marca también un golpe simbólico al establishment demócrata, que ha perdido el control sobre su propio flanco izquierdo, dominado ahora por figuras como Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar y el propio Mamdani.

Aunque constitucionalmente no puede aspirar a la presidencia —ya que la Carta Magna prohíbe que un extranjero nacido fuera del país llegue a la Casa Blanca—, su influencia será determinante en el debate nacional. Desde Nueva York, la ciudad más mediática del planeta, Mamdani promete convertirse en la nueva cara de la oposición ideológica a Donald Trump, que regresó al poder con una agenda nacionalista y conservadora.

Las paradojas de la historia son inevitables. Dos décadas después de los atentados del 11 de septiembre, perpetrados por radicales islamistas contra las Torres Gemelas, la Gran Manzana tendrá, desde el 1 de enero próximo, a un alcalde musulmán de tendencia socialista. La memoria parece corta y el Partido Demócrata, cómplice de esta deriva ideológica, juega con fuego. El islam político ha llegado con fuerza a Estados Unidos, y su rostro se llama Zoran Mamdani. ¿Un guiño del destino o un anticipo del nuevo orden? El tiempo lo dirá.

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