“¡Nosotros matamos menos!”, fue una frase desafortunada generado por la viveza de un entrevistador de la TV, qué no era otro que el siniestro de Beto Ortiz, quien por ego y ávido por sugerir primeras planas en los diarios, a un vocero de Keiko Fujimori en unas elecciones, pisó el palito que le puso el cazurro en cuestión, y de seguro le costó votos a la Keiko.
Esa vulgaridad, hizo que escribiera: https://lamula.pe/2015/10/30/cuidado-con los-mitos/lúcuma/}
Un poco para ubicarnos con un tema complicado. Émile Durkheim, sociólogo y filósofo francés en su obra “El suicidio” (1897) los clasificó en el altruista, causado por baja importancia del “yo”; el egoísta cuando los vínculos sociales son débiles; el anómico en sociedades en desintegración o en anomia y el fatalista en sociedades esclavizadas.
Advirtió, que las sociedades con códigos y solidaridad tienen tasas de suicidios bajas. En este contexto en el documental Our Planet de Netflix, decenas de algo parecido a las morsas en Rusia se lanzaron al vacío desde el acantilado en una playa, a consecuencia del calentamiento global que impacta en el hábitat de muchas especies y debido a que el hielo se había reducido por el cambio y no tienen estos animales donde descansar.
Pero hay un mito impresionante: “El suicidio de los Lemmings” y que, vía un documental por Walt Disney, fue premiado en el Festival del Cine en Berlín. Estos roedores, pueblan el Ártico en tundras en Alaska, Siberia y Noruega. Su inmensa capacidad de reproducción puede exponenciar en 10 veces su población. El hecho que la misma se reduzca en tan sólo un año de manera impresionante, creó el mito del suicidio colectivo al arrojarse al mar para auto regular su especie. El documental de Disney denominado “White Widerness” es decir; “La Blanca Tierra Salvaje”, mostró esto en el año 1958.
En 1982, Brian Vallae, productor de la Canadian Broadcasting Corporation, publicó en la Revista Fifht State que los realizadores del documental en Alberta Canadá, habían comprado, montón de Lemmings, a los cuales filmaron sobre una capa de nieve que ellos montaron e indujeron a los animalitos a tirarse asustados al río. En esa localidad no había mar. El mito se destruyó.
Esto a raíz del mito de mendigo sentado en la banca de oro atribuible a Raimondi y tantas cosas que he escuchado de los candidatos a presidente hasta el cansancio y aburrimiento.
La psiquiatra peruana Belisse García- Godos, sobre el suicidio me dijo que en el Perú cada 22 minutos una persona se suicida, según el Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado- Hideyo Noguchi.
Hay el mito que casi todos los suicidios, tienen un trastorno mental, pero muchos pacientes con eso trastornos, no tienen pensamientos suicidas ni antecedentes de intentos.
Otro mito es que hablar del suicidio puede alentarlo. Al contrario, puede incluso inducir a buscar ayuda profesional.
Con respecto a la coyuntura actual, ¿no es una especie de suicidio polarizar al país como aparentemente se va viendo con aquello de que el sur y el centro es de los izquierdistas y lo otro es el statu quo y hay un saldo que negociar? El daño que le hace la opinología y parte de periodismo, cuando no economistas macro obsoletos al país, es inconmensurable y o ¿somos autárquicos?
Dejemos los mitos. Y enfrentemos la realidad por más cruda que ella sea.




