22 de abril de 2026

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Por: Fethullah Gülen / Diálogo y tolerancia: vigencia de un legado

En el mundo actual, el fenómeno de la globalización, en la medida en que es percibido como una amenaza para los sentimientos nacionales y las creencias religiosas, inevitablemente provoca el fortalecimiento de dichos sentimientos. Contrariamente a lo que se piensa, lejos de relegar las culturas locales, las hace aún más visibles e incluso puede alimentar tendencias peligrosas como el racismo. En un ambiente así, surgen fuertes reacciones contra “el otro”, se elaboran planes para oprimir o destruir a las sociedades consideradas enemigas y se producen grandes conflictos. Esta situación hace inevitables las luchas y enfrentamientos entre distintas razas y culturas. Por lo tanto, la globalización debe analizarse no solo por las oportunidades y beneficios que promete, sino también por los riesgos y peligros que puede generar.

 

Respeto al ser humano

Frente a estos posibles peligros, la medida más sabia es consolidar una cultura de tolerancia en el mundo, establecer el respeto al ser humano como un valor fundamental, unirse en torno a valores humanos universales y acelerar las actividades de diálogo entre personas de diferentes culturas y religiones. La tarea más importante es buscar formas de reunir a las personas en puntos comunes. Estos puntos pueden basarse en la fe en los libros sagrados o en la unión de sentimientos, pensamientos y objetivos alrededor de valores universales. Cuando esto no sea posible, se debe partir del denominador común de la humanidad. Quienes desean vivir conforme a objetivos comunes deben primero establecer unidad y solidaridad entre ellos mismos.

Creemos que todo ser humano posee el potencial de alcanzar la plenitud moral y consideramos un deber crear oportunidades para que las virtudes presentes en la naturaleza humana puedan desarrollarse.

 

La única salida de la humanidad

Consideramos imprescindible cultivar valores como el amor, el respeto, la paz y la tolerancia para el futuro de la humanidad. En un mundo donde se producen armas con un poder destructivo cada vez mayor y donde los países compiten aceleradamente en armamento, esta es la única salida posible. Si algún día estas armas fueran utilizadas, nadie podría prever la magnitud de la catástrofe. Por ello, para evitar grandes tragedias, es necesario crear espacios de reconciliación, priorizar proyectos que garanticen la paz y promover aún más el diálogo y la tolerancia.

Lamentablemente, quienes no comprenden la importancia del diálogo parecen haber olvidado lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki y los millones de víctimas de las guerras mundiales. Hoy, el poder destructivo de las armas nucleares es mucho mayor. Incluso un conflicto nuclear entre dos países podría causar daños permanentes y devastación global. Por ello, es fundamental reforzar los caminos de entendimiento.

 

Lucha contra los prejuicios

El ser humano puede temer y rechazar aquello que no conoce. Muchos conflictos nacen de los prejuicios hacia “el otro”. Superarlos solo es posible mediante la comprensión mutua, el respeto y el diálogo sincero.

A lo largo de la historia, las sociedades han heredado resentimientos y enemistades hacia quienes son diferentes. Estas tensiones deben suavizarse mediante una visión más amplia, una actitud inclusiva y una profunda conciencia moral. Aunque algunos profundicen las divisiones, quienes valoran la paz mundial tienen la responsabilidad de construir puentes.

No debemos temer a nadie; debemos abrir nuestros corazones a todos y adoptar una actitud profundamente humana. El odio genera odio, mientras que el amor genera amor. El respeto y la bondad atraen respeto y bondad. Si sabemos cultivar este aspecto noble del ser humano, podremos expandir la tolerancia y el amor en todo el mundo.

Los problemas globales no pueden resolverse únicamente mediante la política o los acuerdos entre gobiernos. Lo esencial es el acercamiento entre los pueblos, el contacto entre personas de distintas culturas y religiones, y la formación de nuevas generaciones que abracen el respeto y la convivencia. Solo así las iniciativas de diálogo podrán perdurar y contribuir a un futuro más pacífico.

(*) Nota: Este texto fue escrito hace veinte años por Fethullah Gülen (1941–2024), erudito musulmán, teólogo y predicador turco, fundador del Movimiento Hizmet, considerado la corriente más pacifista del Islam. Autor de Toward a Global Civilization of Love and Tolerance, obra en la que desarrolla las ideas aquí expuestas, dedicó su vida a promover el diálogo interreligioso y la educación como pilares de la convivencia. Falleció en octubre de 2024 en Estados Unidos, dejando un legado que hoy se revela imprescindible. Reproducimos este artículo porque sus reflexiones sobre la paz, la tolerancia y la responsabilidad moral siguen iluminando los desafíos del mundo contemporáneo.

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