13 de junio de 2026

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Lima: Cargando...

Por: José Romero / Victoria y Memoria en Lima. El Regimiento Inmortal honró a los héroes

José Romero

El 9 de mayo, Lima vivió una jornada de profunda emoción con la conmemoración del Día de la Victoria, fecha que recuerda la derrota del nazismo y el sacrificio de millones de vidas que salvaron a Europa y a toda la humanidad.

La ceremonia comenzó con la procesión desde el Parque Andrés Avelino Cáceres hacia la Casa Rusa. Niños, jóvenes y adultos marcharon con devoción en la campaña del Regimiento Inmortal, portando retratos de sus héroes familiares. La presencia de tantos niños, serenos y respetuosos, dio al acto un aire solemne y conmovedor.

Fue el primer acto oficial del nuevo embajador de la Federación Rusa en el Perú, Alexéi Anatólievich Ushakov, quien abrió la jornada con un discurso cargado de emoción:

“Todos saben cuántos millones de vidas se cobró aquella guerra cruel. Honramos la memoria de quienes hicieron posible la Victoria. Nadie podrá arrebatarnos esa victoria. Solo el pueblo soviético llevó el peso principal en la derrota del fascismo. Recordamos y nos enorgullecemos de la Victoria.”

Sus palabras alcanzaron su punto más solemne al afirmar:

“La historia no es solo pasado, sigue viva en nuestros corazones y en nuestras acciones. Recordamos, nos enorgullecemos, y esta memoria nos une y fortalece. El Día de la Victoria es más que una fecha: es un símbolo eterno de sacrificio, esperanza y vida.”

La ceremonia incluyó la exposición fotográfica del Museo de la Victoria, la firma del Libro de la Memoria y un concierto conmemorativo que conmovió hasta las lágrimas. Canciones de la Gran Guerra Patria y testimonios de combatientes y mártires evocaron la voz de quienes ya no están. Se narraron historias de jóvenes que se unieron a la resistencia, aviadores que realizaron decenas de misiones, soldados que murieron en campos de concentración sin traicionar su juramento, y mujeres que organizaron escuadrones de bombardeo nocturno.

Cada relato fue un latido de tristeza y orgullo. La música y las cartas guardadas por madres y hermanas recordaron que la Victoria fue posible gracias al valor, la fe y el amor por la patria y la familia.

El acto concluyó con un mensaje de esperanza: la memoria de los héroes sigue viva en las canciones, en las familias y en la esperanza transmitida de generación en generación. Entre lágrimas y cánticos, Lima se convirtió por unas horas en un puente de unión con la historia universal, recordando que la derrota del nazismo fue también una victoria de la humanidad.

 

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