Por: Omar Chehade / El urgente retorno del Senado

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omar chehade, en la razón
Omar Chehade

Por: Omar Chehade / Si hay algo completamente negativo, de lo mucho que hicieron contra la institucionalidad en el país la dupla Fujimori – Montesinos en la década de los noventa, fue eliminar, en la nueva Constitución de 1993, la figura del Senado de la República.

Ciertamente no fue por ahorrar gastos administrativos al país, pues el tiempo se encargaría en acreditar que los congresos post golpe fueron más onerosos al estado, sino porque es mucho más fácil avasallar a una sola cámara parlamentaria, que a dos.

No solo eso, después del autogolpe del 5 de abril de 1992, Fujimori fomentó la sub representación parlamentaria. Con la constitución de Haya de la Torre, en 1979, la población del Perú era de 17 millones de habitantes. En la actualidad es de treinta y dos millones.

Sin embargo, en esa época había 180 diputados y 60 senadores. Lo paradójico es que cuarenta y un años después, con casi el doble de la población, solo existe poco más de la mitad de congresistas de antaño, es decir apenas 130 representantes en el Parlamento.

Es obvio que la real intención de Alberto Fujimori era debilitar el congreso, luego manejarlo a su antojo, cosa que logró con la maquiavélica estrategia de Vladimiro Montesinos, y Finalmente someterlo.

Las cifras dicen que aproximadamente en una gestión parlamentaria de cinco años, el Congreso aprueba alrededor de 800 leyes, de las cuales cuando existe la fracasada unicameralidad el poder ejecutivo observa cerca de 270 de ellas.

En cambio, cuando existe un senado reflexivo y revisor, el poder ejecutivo solo desaprueba entre 25 a 30 leyes emanadas del parlamento. Es decir, el gobierno, o, mejor dicho, el consejo de ministros, observa diez veces más las leyes aprobadas por los congresos unicamerales, en relación a cuando existe el parlamento bicameral.

En conclusión, la unicameralidad genera diez veces más gasto que cuando existe el Senado. Está comprobado en todas partes del mundo, que el Senado mejora la calidad de las leyes y la calidad del poder legislativo. ¿Se imaginan ustedes un Poder Judicial con una sola instancia, sin Corte Suprema? Sería catastrófico.

El Senado tiene una visión de Estado, una visión nacional, a diferencia del parlamento unicameral que tiene una visión solo regional.  La unicameralidad ha fracasado, entre otras cosas, porque rara vez se ponen de acuerdo para elegir a las altas autoridades estatales. Cuando existe Senado, a diferencia de la cámara baja, o cámara única, se privilegia la razón y el derecho, antes que los intereses subalternos o partidarios. El retorno del Senado se debe considerar una inversión al fortalecimiento institucional, y no de manera mezquina un mero gasto estatal.

Es la hora en este Congreso de la República que se reinaugura en marzo de 2020, mejorar la imagen del Congreso y de las leyes en el Perú, aprobando la madre de todas las reformas, y que de lejos es la más importante que existe: la vuelta del Senado de la República. No hay más que discutir, manos a la obra.

(*) Electo Congresista de la República