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    Por: Phillip Butters / Los respiradores mecánicos y las pruebas moleculares: ¡Negligencia Criminal!

    Por: Phillip Butters / La documentación que nosotros publicamos hace meses y que el día de hoy completamos muestra de manera inobjetable, cómo el Gobierno de Martín Vizcarra Cornejo ha sido absolutamente negligente en el manejo de la lucha contra el Covid-19. Las pruebas van al canto.

    La empresa israelí INOVYTEC el 24 de marzo de este año obtuvo la certificación de la FDA de los Estados Unidos. Las siglas FDA significan (Federal Drugs Administration) Es la oficina Federal de Administración de Drogas y Equipos Médicos que en Estados Unidos equivale a una certificación interna y que para el mundo es una certificación internacional de primerísimo nivel. Y esta empresa ofreció el día 17 de abril al hospital de Ate –que era supuestamente el hospital especializado en Covid-19 una cotización de 1,000 respiradores a US$ 10 millones 800 mil dólares. Pedían el 50% por adelantado y estaban en condiciones de entregar todo el lote en 110 días, 110 días que, evidentemente ya pasaron, por la cantidad de gente muerta y no tenemos esos respiradores.

    Posteriormente a esa fecha, el 27 de abril la empresa se dirige directamente a Martín Vizcarra. Seguidamente, el 21 de mayo, ya envía otra vez más la Embajada de Israel, en representación del Ministerio de Salud y de esta empresa la carta dirigida a Vizcarra, como Presidente de la República, a Víctor Zamora como Ministro de Salud y a Walter Martos como Ministro de defensa y nunca obtuvieron respuesta. Hasta la fecha no se compran esos respiradores.

    Esto es de verdad una vergüenza, porque lo que demuestra es que no lo han querido hacer. En el ínterin, miles de peruanos han ido muriendo por no tener oxígeno y por no tener estos respiradores, pero también está la otra información. El día 31 de marzo, la empresa coreana STX ofreció 300,000 pruebas moleculares a 29 dólares cada una, y la podían entregar en 5, 15, 25 días. La respuesta de Vizcarra fue nula. Vizcarra pudo tranquilamente haber pedido un millón de pruebas y dar el dinero por adelantado y habríamos tenido solucionado el problema, para máximo el mes de abril. Colombia, que es un país vecino, hizo lo propio, Iván Duque compró 1 millón 49 mil pruebas velozmente, mientras que acá no se hizo nada. ¡Una absoluta vergüenza! Lo que prueba, que lo han hecho a propósito y que lo han querido hacer mal y pésimo.

    Esto algún día va a tener que ser investigado y Vizcarra, Martos y, por supuesto, el sádico de Zamora van a ser enjuiciados. Es algo tristísimo y es una vergüenza. ¡Qué pena me da el Perú! Hemos tenido gobernantes que han mandado al cadalso a la gente. Igual, se imaginará usted amigo lector de LA RAZÓN, la cantidad de otras cotizaciones, de otras empresas y de otras latitudes, para equipos de protección personal y para plantas de oxígeno. Esto lo ha ocultado el Gobierno con la intención de destrozar el sistema y echarle la culpa a otros de lo que es responsabilidad de Vizcarra; la muerte de miles de peruanos.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Por: Phillip Butters / La documentación que nosotros publicamos hace meses y que el día de hoy completamos muestra de manera inobjetable, cómo el Gobierno de Martín Vizcarra Cornejo ha sido absolutamente negligente en el manejo de la lucha contra el Covid-19. Las pruebas van al canto.

    La empresa israelí INOVYTEC el 24 de marzo de este año obtuvo la certificación de la FDA de los Estados Unidos. Las siglas FDA significan (Federal Drugs Administration) Es la oficina Federal de Administración de Drogas y Equipos Médicos que en Estados Unidos equivale a una certificación interna y que para el mundo es una certificación internacional de primerísimo nivel. Y esta empresa ofreció el día 17 de abril al hospital de Ate –que era supuestamente el hospital especializado en Covid-19 una cotización de 1,000 respiradores a US$ 10 millones 800 mil dólares. Pedían el 50% por adelantado y estaban en condiciones de entregar todo el lote en 110 días, 110 días que, evidentemente ya pasaron, por la cantidad de gente muerta y no tenemos esos respiradores.

    Posteriormente a esa fecha, el 27 de abril la empresa se dirige directamente a Martín Vizcarra. Seguidamente, el 21 de mayo, ya envía otra vez más la Embajada de Israel, en representación del Ministerio de Salud y de esta empresa la carta dirigida a Vizcarra, como Presidente de la República, a Víctor Zamora como Ministro de Salud y a Walter Martos como Ministro de defensa y nunca obtuvieron respuesta. Hasta la fecha no se compran esos respiradores.

    Esto es de verdad una vergüenza, porque lo que demuestra es que no lo han querido hacer. En el ínterin, miles de peruanos han ido muriendo por no tener oxígeno y por no tener estos respiradores, pero también está la otra información. El día 31 de marzo, la empresa coreana STX ofreció 300,000 pruebas moleculares a 29 dólares cada una, y la podían entregar en 5, 15, 25 días. La respuesta de Vizcarra fue nula. Vizcarra pudo tranquilamente haber pedido un millón de pruebas y dar el dinero por adelantado y habríamos tenido solucionado el problema, para máximo el mes de abril. Colombia, que es un país vecino, hizo lo propio, Iván Duque compró 1 millón 49 mil pruebas velozmente, mientras que acá no se hizo nada. ¡Una absoluta vergüenza! Lo que prueba, que lo han hecho a propósito y que lo han querido hacer mal y pésimo.

    Esto algún día va a tener que ser investigado y Vizcarra, Martos y, por supuesto, el sádico de Zamora van a ser enjuiciados. Es algo tristísimo y es una vergüenza. ¡Qué pena me da el Perú! Hemos tenido gobernantes que han mandado al cadalso a la gente. Igual, se imaginará usted amigo lector de LA RAZÓN, la cantidad de otras cotizaciones, de otras empresas y de otras latitudes, para equipos de protección personal y para plantas de oxígeno. Esto lo ha ocultado el Gobierno con la intención de destrozar el sistema y echarle la culpa a otros de lo que es responsabilidad de Vizcarra; la muerte de miles de peruanos.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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