Rómpela, rompe la piñata

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“Patria querida, dame un Presidente como …”
TULIO AREVALO

Por: Tulio Arévalo Van Oordt

Seguramente ya reconocieron la letra de la canción que da título a esta columna. Es un  clásico. El momento de romper la piñata en una fiesta infantil es el más esperado por todos. Eso, junto con el payaso y los dulces son infaltables.

Ahora bien, ante la ausencia del Congreso, con la cancha libre, llegó la hora de reventar la piñata, de hacer chichirimico el erario público. Lo malo es que a la fiesta no estamos invitados todos los peruanos.

Al no haber quien fiscalice se puede disponer de regalitos como el subsidio al diesel para los transportistas, a quienes se les va a devolver el 53 % del ISC, por obra y gracia de un Decreto de Urgencia, que legalmente no puede darse sobre temas tributarios y que además debe ser para solucionar una situación que tiene el carácter de urgente.

Del saque nomás este decreto, además de ilegal, es populista y demagógico. No tiene nada de urgente. Se trata de un subsidio que beneficia solo a un grupo, que además no ofrece nada a cambio. ¿O alguien ha pedido que a cambio de recibir este beneficio baje el costo de los fletes por servicio de carga y el precio de los pasajes en las líneas de transporte de pasajeros o que estas últimas mejoren sus flotas de vehículos?

¿Hasta cuándo vamos a seguir beneficiando a este grupo, en vez de desarrollar una política de transporte vía ferrocarriles, tanto para carga como pasajeros? Ahora que se construye la Línea 2 del Metro de Lima (Ate – Callao), y se tiene proyectado el tren de cercanías Lima – Ica, ¿por qué no una línea desde Chosica, aprovechando la vía del ferrocarril central? Solo es cuestión de decisión política.

Lo cierto es que los impuestos deben ser para todos, pero como no todos los peruanos valemos lo mismo, según nuestra experimentada Ministra de Economía, debemos soportar estas tropelías tributarias. De esto se debería ocupar la ‘guaripolería caviar’, en vez de dar tribuna a tanto escándalo de la política farandulera.

Y como a la piñata hay que hacerla añicos, que importa regalar más de 98 mil soles de todos los peruanos. Ese es el sobreprecio que se pagó por el equipo y mobiliario de la cocina y comedor de Palacio de Gobierno, remodelados recientemente a un costo de más de 2 millones de soles (más de 600 mil dólares, una cifra de escándalo, pues con esa cantidad se puede comprar un departamento, de dos a tres dormitorios, en San Isidro).

Para esos muebles, según un informe del Comité de Recepción de Obras, se dio un presupuesto de S/ 208 mil Sin embargo, solo costaría S/ 110 mil, lo que significaría que hubo una sustracción vía sobreprecio de S/ 98,000. A pesar de ello la señora Miriam Morales, mano derecha del Presidente Vizcarra decidió, mediante una resolución de marzo de este año, validó la recepción de la obra.

Ya quisieran las amas de casa del Perú tener una cocina valorizada en más de 2 millones de soles. Mientras si hay ejecución de presupuesto para estos gastos superfluos, para regalar impuestos, faltan medicinas y reactivos en los hospitales públicos, nuestros hijos estudian en escuelas que se caen a pedazos, a nuestras esposas y madres las asaltan en las calles, nuestros padres y hermanos no tienen trabajo. Sigue sin importarnos la necesidad de la gente, total todavía quedan caramelos y chucherías dentro de la piñata.

                                                                            (*) Periodista y consultor político.