Peruanos debemos votar con lucidez, pensando en el país que queremos heredar a nuestros hijos, advirtió el analista político Sergio Bolívar
Valeria Ponce
El consultor en comunicación y analista político, Sergio Bolívar, advierte sobre los riesgos que representa un gobierno de Roberto Sánchez para la economía y el Estado de derecho. Alerta sobre el peligro matemático del voto en blanco de cara al 7 de junio y llama a los peruanos a decidir con lucidez, no con rabia, en la segunda vuelta más polarizada de los últimos años.
– ¿Tiene Sánchez los votos en el Congreso para sacar adelante una Asamblea Constituyente?
Hay que ser honestos, el nuevo Congreso va a tener una mayoría conservadora, pero eso no significa que las reformas extremas de Sánchez no chocarían con un Legislativo en contrapeso institucional. Existe y puede funcionar, pero hay dos trampas en ese razonamiento. La primera es que el gobierno va a estar en un conflicto permanente con el Congreso, lo hemos vivido con Castillo. El segundo problema es la incertidumbre económica, que no va a esperar una solución al conflicto político, las inversiones toman decisiones antes de que el gobierno o el Congreso voten, y el daño económico va a ocurrir, aunque las reformas nunca pasen. El peor escenario no es que Sánchez cambie todo; es que al intentar cambiarlo todo, paralice al país en ese intento. Respecto a Sánchez, él no está proponiendo reformas, está proponiendo reemplazar las reglas del juego. Su plataforma tiene tres ejes: la Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución; más control estatal sobre los recursos naturales, ya que quiere revisar los contratos mineros e imponer impuestos a ganancias extraordinarias; y un Estado plurinacional que refunde la relación entre el Estado y las comunidades. Quiere además retirar a Julio Velarde. Ninguno de esos ejes es del todo inconstitucional, pero el problema es la velocidad y la falta de detalle. […] Habla de justicia social, pero no muestra el camino. Es como alguien a quien le pides el mapa y te da el destino, pero no tiene el mapa.
– ¿Podría decirse entonces que a Sánchez le falta un plan estructurado?
No, tiene un plan estructurado. Los peligros reales para la democracia no son propiamente la ideología, sino hechos claros y documentados. Roberto Sánchez ha sido congresista y ministro de Comercio Exterior del gobierno de Castillo, y en entrevistas […] llama a Castillo «presidente» en múltiples oportunidades. Castillo está preso por haber intentado disolver el Congreso de manera ilegal. Cuando un candidato a la presidencia sigue llamando presidente a alguien condenado por eso, el electorado tiene derecho a preguntarse qué modelo de gobierno está mirando. Es una pregunta legítima que él nunca responde de forma clara. Además, tiene acusaciones penales en curso, por falsificar informes financieros y hacer declaraciones falsas en trámites administrativos. Se solicitan cinco años de prisión y su inhabilitación como candidato. Aún no hay condena, pero estamos en vísperas de elegir presidente y el candidato ya llega investigado por cargos de deshonestidad documental. Los peruanos llevamos años eligiendo presidentes que terminan siendo investigados; aquí el proceso ya empieza antes.
– Más allá del debate ideológico, ¿hay peligros concretos y ya visibles con el paso de Sánchez al balotaje?
Hay un peligro más inmediato, la parte económica, eso sí no es hipotético. Reuters, agencia de noticas internacional, señaló que el paso de Sánchez al balotaje ya está provocando turbulencias en los mercados financieros peruanos, y las inversiones lo ubican como el candidato menos amigable con los negocios. Eso ya está ocurriendo, no es imaginado. El mercado no es el enemigo del pueblo, es el que financia los empleos del pueblo. Hay además un tema bien importante en este momento, nuestra decisión de voto. El 12 de abril, […] 27 millones de peruanos fueron a votar, y el 37% de la población votó nulo, blanco y viciado. Más de uno de cada tres peruanos dijo «ninguno de ustedes». Si vamos a la segunda vuelta con esa premisa, votar en blanco no es no decidir, es dejar que otros decidan por ti. El 12 de abril fue una elección casi imposible, con 35 candidatos, la ONPE falló, […] el voto blanco fue una respuesta de ese momento. Pero ahora tenemos solamente dos candidatos. Las encuestas muestran que la intención de voto blanco o nulo sigue entre 17 y 24%, mientras la diferencia entre Keiko y Sánchez es de uno a tres puntos. El voto blanco es casi diez veces más grande que esa diferencia, y cada voto en blanco del espacio centroderecha es, matemáticamente, un voto que activa el techo de Sánchez. […]. La pregunta es si tú decides o dejas que el voto duro del otro lado defina el resultado. El que no vota también está votando, está votando por el que va a terminar ganando. No puedes renunciar a las consecuencias, y hay que poner claramente frenos en lo que va a suceder. Esta elección entre estos dos candidatos es en realidad entre dos visiones del país.
– ¿Existe entonces una división real en la sociedad peruana que explique el avance de Sánchez?
Hay una división, y hay una desigualdad que es real. Hay un olvido en las regiones que es real, y nadie puede negar eso. El Perú tiene frustraciones legítimas. Pero la solución al problema no puede ser un candidato con acusaciones penales, vinculado a un gobierno que intentó disolver el Congreso, con un plan económico que ya está espantando las inversiones antes de que asuma y sin respuestas claras de cómo implementará sus promesas. El descontento está generando una energía muy grande, y la pregunta es hacia dónde se va a canalizar. Si se canaliza hacia el voto blanco o nulo, se va a evaporar. Pero si se canaliza hacia la opción que puede ejecutar un cambio real para que el país sea diferente, ese es el tipo de decisiones que vamos a tomar de cara a la segunda vuelta. El votante no puede llegar con rabia. […] Tenemos que calmarnos y votar con lucidez porque el Perú nos necesita el 7 de junio votando por el país que queremos heredar a nuestros hijos.
– ¿Debería el peruano votar por alguno de los dos candidatos antes que hacerlo en blanco o nulo?
Por supuesto. Tiene que votar por alguien y hacerlo con información y lucidez, entendiendo lo que está pasando, qué es lo que puede paralizar al país y teniendo muy claro que lo que está haciendo es un voto que puede afectar al empleo, a las posibilidades de trabajo y al estancamiento del país, lo que nos afecta a todos. Hay una diferencia grande entre las dos propuestas.
– ¿A quiénes afectaría primero un gobierno izquierdista, a la clase media, a los más pobres o a las grandes empresas?
Lo que sucede normalmente en este tipo de situaciones es que nadie gana. Los primeros afectados son las inversiones, simplemente no se quedan en el Perú, migran hacia otros países que les ofrezcan mejores posibilidades. Por eso se hace la analogía con las golondrinas, viajan y emigran de acuerdo a las oportunidades y la conveniencia. La clase media que se queda, la que es formal y paga sus impuestos, es la que termina siendo más perjudicada, y la base de la pobreza aumenta. Los pobres continúan siendo pobres, pero va a haber más pobreza todavía. […] Es histórico, cuando han entrado gobiernos de ese tipo, la pobreza aumenta y la clase media, sobre todo los niveles más cercanos a salir de ella, se contrae. Cuando hablamos acerca de garantizar la revisión de estos contratos, lo que estamos cuestionando en realidad es nuestro propio crecimiento. Eso nos afecta a todos, a distintas velocidades, pero a todos. Las decisiones no tomadas y las expectativas caídas sobre el riesgo país son enormes, ahí es donde nosotros tenemos que velar para que las reglas del juego no se cambien.
– A pocos días de la segunda vuelta ¿cuál debería ser la estrategia del fujimorismo?
Lo que tiene que hacer es una campaña muy directa, y lo primero es cuidar su voto, porque tiene que llegar a la gente con preocupaciones reales por el país. […] Lo que se está viendo en las encuestas es una reducción grande del antivoto de la candidata fujimorista y un crecimiento del antivoto del candidato de izquierda. Sánchez ha ganado este momento por matemática, pero no es precisamente la representación de los campesinos que forman su campo electoral. Está tomando la imagen de Castillo, la de quien fue su presidente. Es una imagen prestada, no propia. […] El fujimorismo tiene que concentrarse en que el voto blanco o viciado se reduzca y en que la gente decida por conciencia, no por emociones, sino por el futuro del país. Ahí es donde está la labor del fujimorismo, tienen que cuidar sus votos, porque hemos visto que el sistema electoral, tal como está, no garantiza unas elecciones totalmente transparentes. Eso implica tener personeros dentro de las zonas rurales, donde ha habido un voto masivamente favorable al candidato de izquierda. Ahí están los temas más importantes que tiene que atender.
– Después de la primera vuelta ¿tiene confianza en el sistema electoral peruano?
El sistema ha hecho una labor muy grande por generar desencanto en las personas. Comparado con cualquier otro proceso en la región, ha tenido grandes demoras para dar resultados y errores por los retrasos en las instalaciones de mesa, esto ha afectado directamente a millones de votantes. Eso ya genera desconfianza y descontento en la población; no puede permitirnos confiar al cien por ciento en el sistema, y creo que eso no me sucede solo a mí, les puede suceder a todos los peruanos. Los argumentos que han venido surgiendo a partir de ello, auditorías forenses, medidas para revisar si era posible realizar elecciones complementarias, no han terminado de convencer a toda la población. Hemos estado en un proceso muy extenso, muy largo y muy desgastante, y el problema es que no es algo que nosotros podamos resolver en este momento, más aún teniendo un resultado de segunda vuelta que no cambia las cosas. Lo que sí nos deja es una lección, necesitamos una reforma completa del sistema, y deberíamos consensuarla con todos los partidos que participan hoy para que el nuevo gobierno la lleve adelante.
– Habla de una reforma completa del sistema. ¿En qué se diferencia eso de la Asamblea Constituyente que propone Sánchez?
La reforma que menciono es al copamiento del sistema, no una reforma constitucional. La Constitución funciona bajo ciertas bases y nos ha ayudado a tener crecimiento económico por muchos años. Una cosa distinta es si nuestro Estado es eficiente y está haciendo las cosas bien. […] La ONPE nos ha dado un ejemplo de todo lo contrario. A lo que me refiero con reforma, es a la reforma del sistema y que implica organismos e instituciones específicas, ver si el sistema electoral está funcionando adecuadamente, lo que implica revisar si el Jurado Nacional de Elecciones, como árbitro, la ONPE, como operador, y la Junta Nacional de Justicia, como el ente que los nombra, están cumpliendo sus objetivos constitucionales. Recordemos que antes del año 2000 no existía la ONPE; era el Jurado quien se encargaba de todo. Este proceso nos ha dejado la lección de que el sistema no está funcionando. […] La Asamblea Constituyente que propone Sánchez generaría caos e inestabilidad. La reforma del Estado, en cambio, busca que las instituciones funcionen mejor, revisar sus objetivos, su funcionamiento y resguardarlas para que respondan al real derecho de los ciudadanos.
– Entre la ideología del próximo gobierno y su capacidad de gestión ¿cuál le genera mayor preocupación?
Dentro de todo, puede haber trampas en ese tipo de razonamiento. Una extrema izquierda y una extrema derecha normalmente te conducen hacia el mismo lugar, el conflicto. En lo que tenemos hoy para la segunda vuelta, hay que ser claros, una de las opciones no está en los extremos; Sánchez sí lo está. El peor escenario no es que Sánchez cambie todo, porque le va a ser muy difícil constitucionalmente poder hacerlo, además tiene al Poder Legislativo en su contra. El problema real es que, al intentar cambiar las cosas, va a paralizar al país en ese intento. Vamos a retroceder, a discutir temas que no deberían estar en discusión, a ahuyentar inversiones, a generar incertidumbre económica y conflictos políticos que lo único que harán es hacernos perder oportunidades y años de crecimiento, generando inestabilidad, incremento del tipo de cambio, incremento del riesgo país, y condiciones en las que nuestra moneda y los sueldos no alcancen. Eso afecta directamente los bolsillos de todos. […] Lo que tenemos que entender desde el punto de vista conservador, es que el sistema actual que está en segunda vuelta propone temas razonables de continuidad para el crecimiento económico, garantizar las inversiones, mantener la eficiencia del déficit fiscal y el orden que el BCR ha mantenido por años, y por el cual hemos sido admirados no solo en América Latina, sino en todo el mundo. No cualquier país tiene el nivel de reservas que tenemos. No dejemos que nos engañen con discursos extremos que aluden más a mover a la gente por las emociones, el desencanto, el enojo, la rabia que por el razonamiento real.




