El torbellino del Coronavirus

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Ricardo Sánchez Serra

Mucho se ha hablado o escrito sobre el Covid-19, que hasta aburre y los psicólogos recomiendan desintoxicarse informándose sobre otras cosas, para desestresarse y que la ansiedad no nos invada. Pero aún hay pan por rebanar.

Las lecciones están dadas: el aislamiento social es una de las mejores medidas, todo lo que significa higiene, usar el tapaboca, distanciarse dos metros de otras personas, entre otras.

Por parte de los gobiernos, la experiencia coreana es exitosa con las pruebas de despistaje, eran 20 000 personas por día y el resultado a las pocas horas, con el objetivo de detectar el virus en su fase temprana, reduciendo la mortalidad; asimismo, el aislamiento.

El embajador de Marruecos para Perú y Bolivia, Amín Chaoudry, acaba de ilustrarnos sobre las medidas que tomó su país para contrarrestar la pandemia y fueron disposiciones drásticas: cierre oportuno de las fronteras, suspensión de manifestaciones, clases y todos los eventos, colaboración conjunta de médicos militares y civiles, y atención de los hospitales militares a enfermos del Covid-19.

Además, su Ministerio de Salud adoptó rápidamente el protocolo de tratamiento de las personas infectadas por el virus basado en la cloroquina y la hidroxicloroquina, mientras muchas naciones se mostraban escépticas.

El “milagro” marroquí tiene más valor al tomarse en cuenta su cercanía a España, hoy el segundo mayor foco de infectados del mundo. Y lo mejor, ha ofrecido su cooperación con el Perú.

El secreto es actuar aceleradamente

Alemania, Taiwán y Japón, igualmente, aplicaron el diagnóstico rápido y detectaron los focos de infección. Tienen en común un sólido sistema de salud pública. Israel aseguró que los mejor es separar al adulto mayor –más vulnerable- de los jóvenes, dispuso la localización geográfica de los contagiados (polémica decisión porque se aduce que se viola la privacidad), mediante una aplicación se informa a los ciudadanos si estuvieron en la ubicación de una persona contagiada.

Cabe resaltar, igualmente, el antiviral cubano Interferón Alpha –usado en La Habana y China- que repone las defensas.

Algunos países cerraron tempranamente la frontera a los vuelos provenientes de China y Corea. Hubo tantas medidas que hoy ya es banal recordar. Ya tenemos el virus chino en cada uno de nuestros países y solo hay que aplicar las medidas exitosas.

En líneas generales el Perú hizo lo suyo con medidas draconianas, que imitaron algunas naciones de la región, que se esperan sean exitosas. El tiempo lo dirá, los esfuerzos están patrióticamente hechos. Nos enfrentábamos a un enemigo invisible, y si se renunció a la ministra de Salud es por no haber comprado a tiempo mascarillas, reactivos para las pruebas rápidas y los respiradores artificiales.

Se vio tan remoto el virus, que muy pocos Estados se prepararon. Hoy vemos, de otro lado, una carrera contra el tiempo de investigadores y científicos por hallar la vacuna, que parece lejana, abrigando la esperanza que sea descubierta al más corto plazo.

Aún veo con preocupación que hay países de la región que no imponen regulaciones radicales. No es momento de experimentar “soluciones” novedosas, Tampoco tenemos la disciplina oriental. Lo mejor es emular los remedios exitosos. Aún están a tiempo de evitar la catástrofe. Vivir como si nada pasara, es esconder la cabeza como el avestruz.

Responsabilidad de China

Finalmente, es tal vez, muy temerario preguntarse ¿hasta qué punto es China responsable de lo que ha ocurrido? No soy un Estado que opine y deba agachar la cabeza por miedo a esa potencia.
Ese Covid-19, mejor conocido como virus chino, nació en Wuhan, China. En ella hay un laboratorio biológico. ¿Se experimentó ese virus, que mutó y por descuido se les escapó? Porque ¡qué casualidad! que la Paciente Cero era una investigadora en ese laboratorio. También se especula que pudo ensayarse en animales, que luego fueron vendidos al mercado.

Steven W. Mosher, presidente del Instituto para la Investigación de la Población escribió que China tiene “un historial de incidentes similares”. Detalló: “Incluso el mortal virus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) ha escapado —y dos veces— del laboratorio de Beijing donde se lo usaba, y probablemente se lo usa, en experimentos”, menciona Infobae.

Este informativo difundió, de otro lado, que cuando le mencionaron el tema del Coronavirus al presidente Xi Jinping dijo que era “un asunto de seguridad nacional”.

Acabamos de presenciar que Charles Lieber, un afamado investigador biológico norteamericano de Harvard, fue detenido por el FBI por trabajar para China (era el “Científico Estratégico” en la Universidad Tecnológica de Wuhan) y junto a él dos presuntos “estudiantes” chinos que se descubrió pertenecían a las Fuerzas Armadas y al Partido Comunista de su país, de acuerdo al diario “Las Américas”, que citó fuentes del Departamento de Justicia de EE. UU.

Son muy tempranas las conjeturas, pero también se aduce que China demoró en informar sobre esa nueva enfermedad y cuando lo hizo fue muy tarde. Ya el virus, cuyo epicentro fue Wuhan, se expandió rápidamente por todo el mundo. Ello, o la suposición que China lanzó adrede a las naciones occidentales ese virus configuraría un delito contra la humanidad.

Las naciones desarrolladas sufren grandes estragos, al igual que otros países, pero estos últimos representan un daño colateral. Algunos analistas aseguran que China ganó la Tercera Guerra Mundial, sin disparar ni un solo tiro y con ello adelanta su hegemonía económica.

Aducir que el virus es culpa del liberalismo o que a nuestros países el virus llegó de Europa, es una ablepsia mental que es causada por la ideología marxista, para tapar el sol con un dedo. O que es un complot de los Protocolos, los Illuminati, los plutócratas, la Cosa Nostra, son paparruchadas. No hay que olvidar que el virus nació y salió de China.

Actualmente, el país asiático trata de llevar ayuda a las naciones que sufren este desastre humanitario, presentándose ahora como un benefactor, pero no hay que perder la perspectiva, sentenció el canciller de la Unión Europea, Josep Borrell.

China debe ser llevada a la Corte Penal Internacional.