Isla caribeña se convirtió en la cuna de los negocios ilegales

Ubicado en un cayo perteneciente a la isla de Roatán en Honduras, los turistas llegan para tomarse fotos con animales exóticos

por | May 26, 2024 | Internacional

Ubicado en un cayo perteneciente a la isla de Roatán en Honduras, los turistas llegan para tomarse fotos con animales exóticos

Turistas de todo el mundo y hondureños en su mayoría, suelen acercarse a esta isla a tomarse fotos con animales exóticos que no deberían de estar ahí, pero son transportados como mercancia,  son traficados desde las selvas de La Mosquitia, en la esquina nororiental de la Honduras continental, usualmente en los mismos barcos que transportan la cocaína.

A principios de mayo, el Instituto de Conservación Forestal (ICF)  ubicado en Roatán montó un operativo a lo largo de la isla en busca de ejemplares de fauna no nativa que suelen llegar para ser vendidas a los zoológicos ilegales, o son alojados en casas de las que luego salen para ser ofrecidos como objetos a turistas para tomarse una «foto para el recuerdo»

Este tipo de comercio se entremezcla junto con el crimen organizado. Roatán, Guanaja y Utila forman el archipiélago de Islas de la Bahía, estas tres están relacionadas a la trata de personas, a la depredación sin freno del arrecife de coral y a la organización de  grandes bandas de narcotraficantes.

La Mosquitia que se encuentra en el departamento de Gracias a Dios, uno de los más grandes del país,  limita al norte con el mar Caribe y el oriente con las selvas nicaragüenses. La Mosquitia es la jungla en el que convergen el tráfico de maderas preciosas, los aeródromos clandestinos en los que aterriza la cocaína procedente de Colombia, Venezuela y Ecuador y el tráfico de fauna salvaje.

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A la par con la información,  en Joya Grande,  hay un zoológico ubicado en el norte de la Honduras continental que había sido propiedad de Los Cachiros, una de las bandas de narcotráfico con más historia en Honduras.

Joya Grande es una finca de 273 hectáreas ubicada en Santa Cruz de Yojoa, a medio camino entre la capital Tegucigalpa. Cuando las autoridades hondureñas, asesoradas por agentes estadounidenses, confiscaron la propiedad en septiembre del 2013 encontraron ahí cabañas, piscinas y un zoológico poblado por tigres, leones, jaguares, tapires, osos perezosos, monos de cara blanca, hipopótamos y jirafas. Los registros de propiedad estaban bajo los nombres de Devis Leonel y Javier Rivera Maradiaga, dos hermanos que eran los cabecillas de Los Cachiros.

El mismo acontecimiento se repite con Little French Key, un zoológico de Roatán, que esta bajo e poder de uno de los hijos de Kaveh Laijani, el iraní que fue investigado por depredación ambiental y alguna vez fue socio de Harold Green, estadounidense implicado en el secuestro de una joven llamada Angie Peña hace un tiempo atrás pero que no se sabe más de ese asunto. Los felinos que aún quedan ahí son alimentados con la carne que el Estado hondureño hace llegar de forma irregular. Pero es lo único que hacen por estos seres, ya que siguen viviendo en las mismas condiciones, sin que las  autoridades hagan un esfuerzo por liberarlos de esas cadenas y los trasladen  a su verdadero hábitat.


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