La corrupción, pandemia de América Latina (XXX)

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La corrupción, la epidemia de América Latina (XXVI)
Por: Alter B. Himelfarb W. 

Por: Alter B. Himelfarb W. / En el artículo anterior, mencionamos “La Cumbre de Presidentes de América Latina”, porque sus resultados a la postre, (después de ese ingente gasto: Traslado aéreo de los Presidentes invitados, comitivas, gastos de hospedaje, más gastos del Gobierno anfitrión, –Perú-), han sido hasta la presente, nulos.

A la fecha, desde los países participantes,  no se ha dejado oír la fórmula mágica para acabar este flagelo, azote, calamidad, o pandemia, cual es “la corrupción”.

Comentábamos que con “paños de agua tibia”, no habría forma de acabar con la$ rata$ gubernamentale$, que a punta de $oborno$, deva$tan y de$truyen el Pre$upue$to Nacional.

Una medida, sería la de imponer de inmediato, la Pena de Muerte.  No hay que asustarse.  “Tu no has robado, tu no has *sido* sobornado, tu no tienes problema, ¿de qué te preocupas?”.

Estas “fabulosas” conclusiones, como la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, consideran que dicha pena es “inhumana”.  La excusa es ¿Qué tal que se compruebe que hubo una equivocación, después que la persona fue ajusticiada?

La ONU, que comenzó operaciones en 1945 y a la fecha lleva cerca de 75 años en ejercicio, jamás se ha preocupado, -hablando de “Derechos Humanos”-, de cómo es que los gobiernos, particularmente los latinoamericanos, no hayan resuelto el problema de la Educación en sus respectivos países.  ¿Dónde queda el “Derecho Humano” de la población, a la Educación?  En 75 años, podemos hablar de 3 generaciones perdidas.  ¿Y el derecho humano a una salud eficiente? ¿Y el derecho humano a una vivienda digna?

Pongo el siguiente ejemplo, para que visualicemos el asunto: De la costa de Colombia, hay un representante a la Cámara,  con nombre de expresidente, su padre fue también representante, al igual que su abuelo. Los 3 llevan el mismo nombre. Y por “el otro lado de la moneda”, hay una generación actual que no ha tenido educación, ni su padre, ni su abuelo.  Una dinastía de rata$, ha generado una dinastía frustrada de analfabetos, que paradójicamente, son sus propios electores.

¿Cómo puede un país, progresar en esas condiciones y con ese esquema?

En uno de mis pasados artículos sobre el presente tema, ya habíamos mencionado lo de la pena de Muerte.  Coincidentemente, el pasado 28 de Mayo, en La Razón, el abogado y analista Político, Yorry Warthon, en su Artículo Fiscales y Odebrecht, nos traicionan nuevamente, bajo otro desarrollo, pide la pena de muerte para los corruptos, adicionando otro motivo:  Traición a la Patria.

Insistimos: no son únicamente los millones de dólares, que un funcionario público se embolsilló, sino el daño colateral, al no haber permitido que con ese dinero se hubieran hecho obras sociales en toda una nación.  Sumemos los sobornos del uno y del otro y del otro, etc.  Se calcula que la corrupción se lleva anualmente en Colombia, la ”pendejadita” de 50 billones de pesos (50 millones de millones).

Si en Colombia, el Índice de Percepción de la Corrupción, está en 36 puntos.  O sea, que de 100 unidades invertidas, se roban 36, que equivalen a los 50 billones, Perú, está en 35, casi parecido a Colombia.  Y la  cifra robada, en unidades, debe ser equivalente.  Así que 200 “añitos” de Independencia por 50 “billoncitos” anuales de “chanchullos”, (a valor presente), habría habido hasta para darle Universidad gratuita a la población, servicios médicos gubernamentales excelentes y planes de vivienda social, con buenos materiales y confortables, sin caer en la suntuosidad ni en la opulencia.

Por eso, esa sí que es una verdadera traición a la patria, al futuro de la Patria.

Esa sería una medida provisional por varios años, hasta dejar en ceros, el ÍPC (Índice de Percepción de la Corrupción). Los familiares de esos corruptos, estarían vetados para prestar servicios públicos.

                                                           (*) Miembro A.I.E.L.C.