La Guerra de los Mundos y la locura colectiva

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Hace 81 años, el escritor y director de cine, Orson Welles paralizó al planeta a través de la radio con la narración dramática “La Guerra de los Mundos”, con tal realismo que todos creyeron que habíamos sido invadidos por alienígenas.

Era la década de los años 30 la radio era el medio de comunicación por excelencia en todo el mundo. Tener una radio en casa era como tener al planeta a tus pies, pues las producciones que surgían por aquellas épocas eran las más prolijas que jamás haya entregado este medio de comunicación masivo. Joya de los programas en vivo (la TV aún no aparecía, al menos masivamente), la radio congregaba a la familia en torno al enorme aparato que en esas épocas funcionaban con grandes tubos al vacío que luego, ya por los años 50, fueron cambiados por los famosos transistores.

Es en ese contexto que surge lo que los grandes estudiosos de la comunicación de masas llaman “el gran fenómeno”, es decir, se lanzó al aire, en los Estados Unidos, un programa que marcó a la radio y al poder que éste tenía como elemento influenciable en la sociedad, en este caso norteamericana. Hoy día resulta impensable concebir que un fenómeno tan extraordinario como el que aconteció un 30 de octubre de 1938 pudiera volver a suceder. Hace 81 años un joven Orson Welles ponía el mundo patas arriba al provocar el pánico entre miles de personas, convencidas de que Estados Unidos estaba siendo invadida por un ejército de alienígenas.

 

La Guerra de los Mundos

Alrededor de las ocho de la noche, el Estudio Uno de la Columbia Broadcasting en Nueva York se convertía en el escenario donde Welles iba a interpretar, acompañado de la compañía teatral Mercury que el mismo dirigía, la novela del escritor británico H.G. Wells, «La guerra de los mundos».

Welles dejó los 59 minutos de radio más famosos de la historia tan solo unos meses después de que la popular emisora CBS le ofreciera llevar a cabo un programa semanal basado en la dramatización de obras literarias, Welles lograba dejar los 59 minutos de radio más famosos de la historia. En un contexto marcado por la Gran Depresión, el locutor norteamericano pensó que tal adaptación contada en forma de noticiario de última hora calaría en el seno de la audiencia. Y vaya si lo hizo.

A pesar de que «la Columbia BroadcastingSystem (C.B.S.) y sus estaciones asociadas» habían presentando al inicio del programa tanto a Orson Welles como al Mercury Theatre en la adaptación de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, muchos radioyentes sintonizaron más tarde la emisión o, simplemente, no prestaron la suficiente atención a una simple introducción de lo que parecía un programa cualquiera.

Así, en plena víspera de Halloween, tan solo tuvo que prender la mecha con un comienzo espeluznante: «Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount  Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando».

El anuncio interrumpía a la orquesta latina de Ramón Raquello en la CBS, que retomó su «Cumparsita». Sin embargo, una canción después, Welles comunicaba que un meteorito había impactado en Nueva Jersey. Hasta una tercera vez la programación se paralizó y Welles transmitió, con voz angustiada, que el meteorito era una nave extraterrestre y que de ella había salido una criatura con tentáculos que había exterminado a varias personas.

El locutor continuó: «De la nave habían salido supuestamente cientos de criaturas asesinas, que avanzaban sobre una máquina en forma de trípode destruyendo todo a su paso». Así siguió retransmitiendo la llegada del Ejército a la zona y cómo soldados y tanques eran destrozados sin piedad.

 

Cunde el pánico

Alrededor de 12 millones de personas escucharon la transmisión. Las interrupciones eran cada vez más frecuentes y con un mayor tono de alarmismo, como prueba la secuencia del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, en el Estado de Nueva Jersey, donde supuestamente estaba sucediendo el aterrizaje: «Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…»

Los datos de audiencia estiman que cerca de 12 millones de personas escucharon la transmisión y otras tantas cayeron presa del pánico abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones o comisarías de policía. Los teléfonos de emergencia echaron humo durante varias horas recibiendo multitud de mensajes que decían haber visto a los extraterrestres.

El polémico acontecimiento, que terminaba con la «muerte» del propio Orson Welles a causa de los gases que emanaban los invasores, pudo ser el fin de su fulgurante carrera, pero visto en perspectiva, aquello, en realidad, no fue más que el inicio de su leyenda.

 

De allí a la fama

Aquel incidente llamó la atención de la compañía cinematográfica RKO Pictures, la cual ofreció un contrato a Welles en 1939 con plena libertad de escribir, dirigir y producir dos películas. Lo demás es historia. Entre la filmografía de Orson Welles podemos encontrar gran cantidad de obras maestra como Citizen Kane, Touch of Evil y Macbeth.