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Por: Luis De Stefano Beltrán (*) y Ernesto Bustamante (**) / Una acuicultura sostenible
La acuicultura surgió con una promesa: dejar de cazar en el mar para empezar a sembrarlo, como hizo la humanidad con la agricultura, y aliviar así la presión sobre los océanos. Pero arrastra una paradoja: el pez que come pez. Para alimentar a los millones de salmones, truchas y langostinos de las granjas acuícolas se procesan cada año millones de toneladas de peces silvestres convertidos en harina y aceite. La dependencia varía según la especie y la formulación del alimento, pero sigue planteando un desafío ambiental y tecnológico. Para el Perú, esa discusión tiene un protagonista: la anchoveta. Es un…





