Más de cien efectivos de PNP y el Ejército resguardan a más de 12 empresas de transporte y paraderos clave en la capital.
El transporte público en Lima cuenta con un contingente especial de la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Ejército del Perú para combatir las mafias dedicadas al cobro de cupos. Las fuerzas del orden desplegaron un operativo estratégico orientado a salvaguardar a conductores, cobradores y usuarios en los puntos más vulnerables.
Desde las últimas horas, más de 100 efectivos policiales y militares custodian los paraderos de mayor afluencia y los centros de maniobras de las líneas urbanas. Esta presencia busca asegurar la continuidad del servicio frente a la ola delictiva que golpea a la capital.
Las patrullas realizan el acompañamiento de los buses desde las primeras horas de la mañana durante todo su recorrido programado. La vigilancia fija e itinerante abarca a firmas emblemáticas como Vipusa, Nuevo Perú, El Cóndor, Roluesa, Etuchisa, Santa Catalina, Línea 73, Translima, Huáscar/Aquarius, Etcimosa, ETUSA y Nueva América.
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El resguardo se concentra en zonas críticas como Puente Nuevo, Puente Tres Ruedas, Puente Atocongo, Pamplona, Primera de Pro, Vía de Evitamiento y la Panamericana Norte. Los efectivos ejecutan patrullajes de prevención y labores de inteligencia para neutralizar cualquier amenaza.
La intervención forma parte de los lineamientos dictados por el ministro del Interior, César Astudillo Salcedo, para contrarrestar los ataques de extorsionadores contra las empresas de transporte. La labor articulada entre los agentes del orden y el personal militar fortalece la capacidad de respuesta estatal.
Los uniformados abordaron los vehículos para supervisar la seguridad interna e interactuar directamente con los usuarios durante los trayectos. Estas acciones preventivas continuarán de manera ininterrumpida en los distritos con mayor índice de vulnerabilidad.




