Hoy 22 de abril se celebran 78 años de la Independencia de Israel como estado moderno. Como ha sido hace miles de años, su pueblo mantiene intacta su identidad y conciencia de destino. Desde 1948, ha tendido la mano y su colaboración para el desarrollo de la Humanidad, cuidando al mismo tiempo su existencia de ataques extremistas, que han tenido diversas manifestaciones y actores. Israel siempre ha prevalecido.
Atrás quedo la guerra convencional y desde 1979, el régimen teocrático iraní tiene en sus genes el odio hacia el pueblo judío y proclama la eliminación de Israel. El damero internacional, la geopolítica y los recursos petroleros han abastecido su aventura fallida, desarrollando una permanente beligerancia asimétrica a través del apoyo a grupos islámicos fundamentalistas que, como ellos, idolatran el exterminio como causa, cobrando las vidas de disidentes locales y atacando a mansalva a civiles inocentes en Israel. Esos “proxis” son los que ejecutan los deseos malignos, financiados y apoyados con pertrechos iraníes para realizar atentados o ataques balísticos en contra del territorio israelí y todos los que viven en él.
Tanto la Historia como el derecho internacional sostienen la existencia de Israel en el mundo, y las narrativas y campañas en contra han se ha insertado en parte de la cultura occidental. Migraciones de población islámica han estado infiltradas por elementos terroristas que operan desde hace mucho en diversos estamentos como universidades, movimientos civiles pro derechos humanos, alertándonos que la Humanidad no ha aprendido de la lección del Holocausto. Los hechos más recientes han ocurrido en Alemania, con una manifestación que glorificó las acciones terroristas del 07 de octubre, y un ataque a una sinagoga en Londres.
La causa palestina ha sido la permanente excusa en la implantación de bases proxis del “cinturón de fuego”, siendo la más grande y poderosa de ellas Hezbolah, asentada en El Líbano, frente a la cual Israel viene estableciendo un nuevo estatus de seguridad territorial, a la vez de ir consiguiendo eliminar la capacidad militar que, como siempre, se dedica a atacar y matar civiles inocentes. Existen otros proxis en Irak, Yemén y por supuesto el disminuido de Gaza.
Hace no mucho señalábamos también que las prioridades de los EE. UU. de América diferían de las de Israel, y que la nueva configuración del Medio Oriente dependía de mantener un estatus quo o cambiar de forma sustancial la realidad. Hasta ahora se mantiene un estado de beligerancia con una parcela de negociación deteriorada, siendo que los americanos e israelíes negocian por separado con actores distintos, pero que forman parte del damero regional, y como señalábamos, Israel prioriza la seguridad de su existencia y la Casa Blanca el tráfico de hidrocarburos por el Estrecho de Ormuz, en medio de constantes amenazas y acciones recíprocas, y del riesgo deterioro de las relaciones con China. El tiempo no juega a favor del mandatario americano, pues incluso el conflicto impacta en la política local.
Por el lado israelí, el pasado 16 de abril se anunció un alto al fuego en El Líbano, pero sin que ello represente el repliegue de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Al parecer, el gobierno libanés parece entender que el desarme total de Hezbolah es el único camino para terminar un estado de guerra solo perjudica la viabilidad de ese país, donde conviven aún varias confesiones religiosas y que por la actividad de los fundamentalistas islámicos se convirtió en un estado zombi. Sin Hezbolah, la paz será el fundamento de un renacimiento y fructífera relación con Israel y el mundo.
Feliz 78 Aniversario Israel. ¡Yom Atzmaut Sameach!



