El debate público es lamentable. Estamos gobernados por anormales que se turnan en el poder como en un carrusel de la vergüenza. Y ahora, con los resultados parciales de las elecciones del 12 de abril de 2026 todavía en proceso (pasado el 93% de actas, Keiko Fujimori lidera con poco más del 17%, seguida de otros en un reparto de migajas), sale a la luz el escándalo que todos sospechábamos: la ONPE hecha un desastre.
Hay 63 mil peruanos sin poder votar por centros de votación que nunca abrieron; 600,000 que se retiraron de las mesas tras cinco horas de espera por falta de material electoral en Lima; denuncias penales volando contra Piero Corvetto y sus funcionarios; y un país entero preguntándose si esto fue incompetencia, sabotaje o algo peor. Esto no lo sabe la gran mayoría, porque los medios grandes lo minimizan o lo esconden entre titulares tibios. ¡Vivimos en un país estafado y engañado por su gobierno y por la prensa “caviar”.
Todas las condenas políticas de los últimos años son sospechosas de lo mismo: selectividad, prevaricato y ocultamiento de la verdad.
La mayoría de los peruanos repite necedades divulgadas por los mismos de siempre. Si entendieran lo que leen, abrirían la Constitución y el Código Penal y verían cómo se viola el artículo que habla de la neutralidad electoral, de la transparencia en los procesos y de la prohibición de que condenados por delitos dolosos contra la administración pública postulen. Aquí se finge que todo es legal mientras el país se cae a pedazos.
No existe el Estado de derecho. Aquí no manda la ley; mandan los anormales, los incapaces y los corruptos que siguen actuando impunemente a lo largo de décadas. El Congreso reformó todo para tener bicameralidad y reelección disfrazada; la ONPE no puede ni entregar material a tiempo; hay candidatos con prontuarios penales e incluso fallecidos que sacan votos; y un gobernante interino que promete “trabajar intensamente” hasta el 28 de julio mientras el país se hunde en el caos. Porque la imbecilidad puede más. Porque no somos un país: somos cualquier cosa, menos un país libre.
Y lo más triste es que, con estos resultados fragmentados y este escándalo electoral a la vista, la segunda vuelta en junio va a ser más de lo mismo: más mentiras, más ilegalidades, más inconstitucionalidades, más impunidad y más gente creyendo que esto todavía se puede llamar democracia.
Despierten, carajo. ¿O seguimos siendo “los cojudos hazmerreíres del mundo”?
E[ Peru exige nuevas elecciones en mayo; segunda vuelta en junio con nuevo JNE y ONPE; copia de actas y padrones a las Fuerzas Armadas tras los actos electorales, así como el traslado y la custodia del material electoral antes, durante y después del proceso. Asimismo, auditoría externa del conteo y la transcripción de actas electorales en la ONPE. No es aceptable nada menos tras este escandaloso, corrupto e ilegal proceso.
(*) Teniente General FAP en retiro



