8 de setiembre de 2026

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Por: Dennis Falvy / ¿Les resultara el día “D” económico?

Dennis Falvy

El último esfuerzo estadounidense para someter a Irán: un «Día D económico» destinado a aislar a la República Islámica de la economía mundial, no puede tener éxito sin el apoyo del mayor socio comercial del país. La única solución es una que involucre a China.

Amir Kermani, profesor de Finanzas e Inmobiliario en la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley, es investigador asociado en la Oficina Nacional de Investigación Económica y escribe este interesante post para “Project Syndicate”.

Señala que Scott Bissent, lanzó un programa de «Día D económico», destinado a aislar a Irán de todos los socios comerciales.

No ha funcionado hasta ahora, porque China no está dispuesta a cooperar.

Y es que la mayoría de los caminos posibles hacia una paz duradera atraviesan China.

Y hay diversos motivos para que la guerra terminé, y tal parece que el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría durar mucho tiempo.

Irán no está dispuesto a rendirse, Estados Unidos no se arriesgará a una invasión a gran escala, y China, la única tercera parte con suficiente influencia para marcar la diferencia, parece dispuesta a simplemente observar.

La campaña de Bessent no será decisiva sin el apoyo del socio comercial más importante de Irán.

Si China sigue haciendo negocios con Irán, es muy probable que el liderazgo iraní actual sobreviva.

Y además el poder de influencia de China sobre el suministro de minerales críticos que necesitan los sectores que impulsan el crecimiento económico en Estados Unidos y otros países importantes es un hecho.

Sin minerales críticos, no hay chips informáticos, y no hay un auge de inversiones liderado por IA para Estados Unidos.

El memorándum for understanding  (MOU) para la paz, no ha funcionado.

Irán sigue limitando efectivamente el paso por el Estrecho de Ormuz, y Estados Unidos sigue rechazando la mayoría de los buques asociados con Irán.

El MOU parecía bueno sobre el papel.

Pero resultó ser un error de cálculo.

China como tenía más de 1.200 millones de barriles,200 millones por encima de sus reservas habituales, cuando comenzó el conflicto, y aún posee más de 1.150 millones de barriles hoy en día no tuvo que entrar por el tema de Ormuz y además la demanda de renovables y vehículos eléctricos, ha ayudado a las exportaciones chinas por el precio del petróleo.

El principal perdedor de esta guerra es el Oriente Medio en general.

La economía mundial está aprendiendo a sobrevivir con las exportaciones de petróleo y gas de la región a aproximadamente la mitad de su nivel previo a la guerra.

Por supuesto, es un ajuste relativamente costoso, pero cuanto más dure esta crisis, menos sensible puede volverse la economía mundial a las interrupciones en Oriente Medio.

Los países de la región, especialmente Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar, también han aprendido que la dependencia de la seguridad estadounidense puede no funcionar tan bien como pensaban.

Además de China y por ende que aumente la integración económica en la región, hay que abordar además de abordar el problema nuclear integrando el programa iraní en una cadena de suministro regional de producción eléctrica civil liderada por China.

El presidente chino Xi Jinping tiene previsto visitar Washington a finales de este mes.  Veremos qué pasa y a cuanto está Trump dispuesto a “negociar”.

Panorama sumamente complicado y preocupante para la paz mundial.

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