23 de abril de 2026

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Por: José Romero / Chavín de Huántar: Gloria que no se borra

JOSE ROMERO

Segundos antes de las 3:23 de la tarde del 22 de abril de 1997, el comando Chavín de Huántar recibió la orden suprema del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el presidente de la República, Alberto Fujimori. El tiempo se había agotado para los terroristas. Un contingente de 140 hombres del Ejército y la Marina de Guerra, bajo el mando del entonces coronel EP José Williams Zapata, inició hace 29 años lo que la historia militar reconoce como uno de los más importantes rescates de rehenes en el mundo, estudiado hoy en las más prestigiosas academias de guerra del orbe.

Ciento veintiséis días antes, un grupo de delincuentes terroristas había irrumpido en la residencia del embajador japonés y tomado a cientos de rehenes. Desde las primeras horas se diseñó una operación destinada a salvar vidas. El objetivo se cumplió, aunque con el dolor de la pérdida del magistrado Carlos Giusti, de los comandos Juan Valer y Raúl Jiménez, y de varios heridos que cargaron con la huella del sacrificio.

El temple de un pueblo y de sus instituciones fue puesto a prueba. “Con el terrorismo no se negocia”, fue la orden del presidente Fujimori. Sin embargo, se hicieron todos los esfuerzos para evitar un desenlace sangriento. En esa tarea contribuyeron el cardenal Juan Luis Cipriani, el almirante Giampietri —rehén en la residencia—, el ingeniero Absalón Vásquez, decenas de mineros y otros héroes anónimos que dejaron su marca en la historia.

La victoria militar, sin embargo, no se trasladó al campo ideológico, político y cultural. No hubo tiempo. Meses después, “la historia se reescribió”: los terroristas fueron llamados “luchadores sociales” y quienes los combatieron fueron perseguidos, acusados y encarcelados por el “delito” de defender a la Patria.

Cuarenta y seis años después de que Sendero Luminoso iniciara un baño de sangre y la destrucción del Perú, el sufrido pueblo de Ayacucho vuelve a ser engañado por sus herederos. Pero también, afortunadamente, dos comandos de Chavín de Huántar —César Astudillo y Alex Segura—, ya en retiro de la vida militar, se preparan para una nueva misión. Esta vez no habrá enfrentamientos armados, sino batalla en el campo de las ideas y de las propuestas, desde el escaño y desde cualquier rincón de la Patria. A ellos, nuestros mejores deseos de éxito.

Gloria eterna a los comandos Chavín de Huántar.

 

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