Por: Phillip Butters / Vizcarra, los médicos y los mercados

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Columna Phillip Butters
Columna Phillip Butters

Por: Phillip Butters / Al cierre de la edición de esta columna se rumoreaba que Vizcarra estaba internado en la clínica Americana como consecuencia del Covid-19, hasta donde el subscrito tiene información, no es el caso y Vizcarra que no aparece en la lista de ingresados, probablemente para cuidar su privacidad, y tendría que chequear temas que no tienen que ver con el coronavirus. Esperemos que esto se confirme y que el Presidente de la República esté sano y bueno. Dicho esto, la situación de los doctores es ciertamente calamitosa. Son 820 galenos con diagnostico positivo de coronavirus, cuarenta están en Unidades de Cuidados Intensivos y 16 ya han fallecido.

Lo paradójico es que el Decano del Colegio Médico indica que la velocidad podría estar disminuyendo. Bueno, si el doctor Palacios es tan ingenuo de creerle a las estadísticas del Gobierno, cualquier cosa puede pasar. Pero lo cierto, es que cada día hacen menos pruebas moleculares y que ya todo el mundo sabe que las pruebas rápidas son una desgracia. Sin ir más lejos, en los mercados Ciudad de Dios 54% de contagiados, en Condevilla 51%, en San Martin de Porres están cerrando dos mercados como lo denunció el ministro de Defensa, el General Martos. El problema, inclusive, es que el Gobierno cree que dando dos millones de soles para que los mercados inviertan en salubridad esto se va a solucionar en el corto plazo. Pero la situación es la siguiente: los otros 46% de los mercados Ciudad de Dios si les hicieran prueba molecular ¿Cuántos saldrían positivos?, el otro 49% del mercado de Condevilla saldrían positivos con moleculares, muy probablemente que sí. Imaginemos que cierren los cuatro mercados en cuestión. Y ¿cuál sería el inconveniente? El día de mañana vuelven, según el Ministerio de Salud, los que no tienen coronavirus al haber pasado por pruebas rápidas. Y resulta que todos sabemos que si van a tener un porcentaje importante y ellos van a seguir contagiándose entre sí, pero el problema no son ellos, es el público. ¡EL PÚBLICO, SEÑORES GENIOS DEL GOBIERNO! Los mercados son circunstancias de contagio, porque la gente camina, uno al castado del otro, y eso mismo va a pasar con todas las unidades de transporte público.

La gente ya se va a contagiar en el Metropolitano, se va a contagiar en el Tren Eléctrico, se va a contagiar en la Combi, o por último, en los colectivos. Y como han aprobado que vuelvan los mototaxis formales, en las mototaxis hemos visto un millón de veces, que suben cuatro personas. Entonces, el punto es que los contagios van a seguir y el Gobierno sigue sin darle a la pelota evidente de las pruebas moleculares. Todo el mundo sabe, al menos el mundo civilizado, inteligente y dotado de racionalidad y de conocimiento técnico, que la única manera de derrotar al coronavirus es con prueba moleculares, ubicación asilamiento y tratamiento, del paciente en referencia y de todos lo que han estado alrededor de él.

De tal manera, que se genera una inmensa telaraña alrededor de este paciente que, normalmente es asintomático, es decir, uno no se da cuenta que tiene coronavirus. Pero
uno tiene que seguir igual, a todos los que son infectados. Y a los sintomáticos, es decir, a los que tienen una manifestación evidente de fiebre, dolor de cabeza o dificultades en la respiración, el tratamiento ya es por todos, conocido. Pero desgraciadamente el Gobierno no quiere entender la situación, tal es así que los médicos se siguen muriendo. Y ya se comienza a rumorear que Vizcarra tendría coronavirus. Entiendan, la situación es un tema de salubridad que el Gobierno y, especialmente el incompetente de Zamora, no han podido barajar. A mí me encantaría decirles que el espíritu santo nos ayudó y que la curva disminuye y que la gente se infecta menos. Pero eso es simplemente una mentira, porque todo indica al menos lo razonable y la lógica, que la cuestión va de mal en peor, y desgraciadamente, acá no entienden la situación, este es un tema de salud pública y la salud pública, no está en buenas manos.