Carnecitas (01/06/2020) Baltazar Lantarón Núñez

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Baltazar Lantarón

Gobernador Lantarón hunde hospital misionero / El cuestionado gobernador regional de Apurimac, Baltazar Lantarón Núñez, acaba de agregar otra “perla” a su desastrosa gestión al inducir al Hospital Misionero “Diospe Suyana” (en quechua “Dios es nuestra esperanza”) a suscribir en abril un convenio para que se convierta en hospital anti Covid, por el cual este hizo una inversión de S/380 mil para responder al desafío y luego de tres meses, Lantarón incumple con proporcionar el presupuesto para iniciar sus funciones.

Inversiones a la vista

Lantarón y el director regional de salud, Claudio Quintana Espinoza, han obligado al hospital a rehacer el convenio hasta dos veces y finalmente aprobarlo, sin cumplir con proporcionar el presupuesto que incluye las inversiones del hospital para reconvertirse en un hospital de 50 camas para pacientes covid, entre ellas 40 camas de hospitalización con puntos de oxígeno, 10 camas de Unidad de Cuidados Intensivos- UCI y equipos de bíoprotección para el personal.

Trayectoria social

El hospital Diospe Suyana funciona hace 13 años en Curahuasi, a 60 kms. de Abancay (Apurímac) luego de ser fundado por los misioneros alemanes- peruanos Klaus y Martina Diéter- John, lapso en el que han atendido con atenciones clínicas y cirugías a más de 380,000 pacientes pobres procedentes de las regiones de Apurimac, Cusco, Ayacucho, Cusco, Puno, Madre de Dios e incluso de Bolivia, a cambio del pago simbólico de 4 soles por paciente.

Solidaridad internacional

A la inversión no recuperada para reconvertirse en nosocomio covid, debe añadirse que por efectos del aislamiento obligatorio a nivel nacional impuesto por el gobierno para enfrentar la pandemia, el hospital misionero no ha recibido pacientes, lo que le ha significado pérdidas por S/ 1.3 millones y de no ser por las donaciones aportadas por feligreses católicos alemanes, holandesas, suizos, australiano, mexicanos y paraguayos, hace rato habrían cerrado.

Robo a gran escala

El conocido escritor ancashino, Marcos Yauri Montero, Premio Casa de las Américas 1974 en Novela, autor de “Tiempo de dolor y de muerte”, sobre el terremoto del 31 de mayo de 1970 que asoló Yungay y Huaraz, a sus 90 años de edad ha corregido la historia, al señalar que no fueron 70 mil muertos sino 120 mil y que hubo corrupción y robo a gran escala, como el robo en Lima de la mayor parte de los 50 camiones cargados de ayuda donados por la ex URSS.

“Reforma urbana”

Yauri reveló que la corrupción imperante en la época se ensañó con los sobrevivientes huaracinos, a los que despojaron de sus viviendas al amparo de una supuesta reforma urbana que hizo una nueva ciudad en Huaraz, con programas de viviendas que beneficiaron a miles de migrantes residentes en la capital, quienes a través de gestiones “non santas” terminaron apropiándose de las casas de los verdaderos dueños, desaparecidas por el terremoto.

Checos sepultados

Uno de los capítulos dolorosos de la tragedia del Callejón de Huaylas fue la muerte de 15 alpinistas checoeslovacos que habían acampado ese 31 de mayo de 1970 en la base del Huascarán, entre los lagos Llanganuco y Orcococha y se preparaban para ascender y coronar el pico, y fueron sepultados por gigantesca masa de hielo y piedras que se desprendió de la cara norte y arrasó todo cuanto encontró en su camino, en un radio de 28 kilómetros..

Justos pagan…

Si alguna vez ha rodado injustamente la cabeza de un ministro, este es el caso de la extitular de Cultura, Sonia Guillén, por los contratos concedidos, no por ella, sino por la secretaria general, al controvertido cantante Richard Swing. La cabeza que debió haber rodado es la del mandatario, porque su entonces secretaria Miriam Morales, gestionó los contratos ¿en nombre de quién? La respuesta se cae de madura. Bien dicen, los justos pagan por pecadores.

Inventiva peruana

A propósito de la lucha sin cuartel contra el Covid 19, un grupo de biotecnólogos peruanos, entre los que se incluyen científicos peruanos retornados al Perú después de una larga residencia europea, producirán y entregarán en los próximos meses la primera prueba molecular peruana, menos invasiva que la actual que se obtiene extrayendo mucosidad de las las fosas nasales, a un costo de S/ 10, veinte veces menos del costo de las que importamos.

Otra inventiva

A propósito de creadores peruanos, el arquitecto Walter Hector González, de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) patentará en breve, tras resultar ganador  del concurso especial “Patentes frente al COVID-19” de Indecopi, la invención de una pulsera con un dispositivo electrónico que posee sensores de alarma sonora, vibratoria y de luces, que permiten alertar a las personas con discapacidad visual o auditiva para que prevengan un contagio del virus.